La relación entre el parkour y las instituciones deportivas oficiales es uno de los capítulos más complejos y debatidos de la historia de la disciplina. La entrada de la FIG en 2017 generó una fractura en la comunidad que aún no está completamente cerrada.
Los antecedentes: el parkour buscaba su propia estructura
A principios de los 2000, a medida que el parkour crecía globalmente, surgió la necesidad de una estructura organizativa que coordinara las competiciones internacionales y estableciera estándares de seguridad. En 2007 se fundó el Mouvement International du Parkour y posteriormente la IPF (International Parkour Federation), que agrupaba federaciones nacionales creadas por y para la comunidad parkour.
La IPF organizaba sus propias competiciones y tenía una aproximación a la disciplina muy alineada con los valores originales del parkour: la comunidad, la progresión personal y la prioridad de la seguridad sobre el espectáculo.
La irrupción de la FIG en 2017
En 2017, la Federación Internacional de Gimnasia (FIG) anunció que incorporaba el parkour como una disciplina bajo su jurisdicción y comenzó a organizar sus propias competiciones internacionales. La decisión fue tomada de forma unilateral por la FIG sin una consulta real con la comunidad parkour existente.
La reacción de la IPF y de muchos practicantes fue de rechazo inmediato. Argumentaban que la FIG:
- No tenía experiencia ni conocimiento real del parkour.
- Imponía una estructura competitiva contraria a la filosofía de la disciplina.
- Usaba el nombre y la imagen del parkour sin haber contribuido a su desarrollo.
- Amenazaba con dividir la comunidad y crear dos sistemas paralelos incompatibles.
El conflicto institucional
Durante varios años coexistieron dos sistemas de competición internacional: el de la FIG y el de la IPF. Las federaciones nacionales se vieron presionadas para elegir bando, lo que generó conflictos internos en muchos países.
Gradualmente, la FIG fue ganando terreno por razones prácticas: cuenta con más recursos económicos, tiene relaciones establecidas con el COI y las instituciones deportivas nacionales, y ofrece a los atletas la posibilidad de acceder a financiación pública que solo está disponible para deportes federados.
El sueño olímpico
El gran atractivo de la estructura FIG para muchos atletas es la posibilidad de que el parkour llegue a los Juegos Olímpicos. El deporte fue considerado seriamente para París 2024 —lo que habría sido históricamente poético dado que el parkour nació en Francia— pero finalmente no fue incluido.
El proceso de candidatura olímpica continúa. La FIG trabaja para que el parkour sea reconocido como deporte olímpico, lo que representaría el mayor salto de visibilidad en la historia de la disciplina, aunque también el punto de máxima tensión con la comunidad que rechaza la institucionalización.