La escalada en altura es uno de los elementos más espectaculares y controvertidos relacionados con el parkour. Desde la simple escalada de un muro de dos metros hasta las hazañas de practicantes que ascienden estructuras de decenas de pisos sin equipamiento de seguridad, el abanico es inmenso.
La escalada en el parkour convencional
En el parkour convencional y en las competiciones FIG, la escalada forma parte natural del desplazamiento. Escalar un muro de 2-3 metros es un movimiento básico que cualquier practicante de nivel intermedio domina. La técnica consiste en saltar para alcanzar el borde superior del muro, agarrar con las manos y usar la fuerza de brazos y la inercia del impulso para subir el cuerpo.
En los circuitos de competición, los muros de escalada no suelen superar los 3-4 metros en categoría senior. La seguridad sigue siendo una prioridad incluso en el parkour de competición.
El urban climbing: un territorio diferente
Existe una subcultura dentro del mundo del parkour —y parcialmente solapada con él— que practica la escalada de estructuras urbanas muy altas: torres de comunicaciones, grúas de construcción, rascacielos. Esta actividad, conocida como “urban climbing” o “rooftopping”, ha generado vídeos de millones de visualizaciones en YouTube pero también graves incidentes y fallecimientos.
El practicante más famoso de este tipo de escalada es el ruso Mustang Wanted (Pavel Bondarenko) y grupos como los escaladores rusos que publicaron vídeos en los tejados de los rascacielos de Shanghái o Moscú. Estas hazañas están completamente fuera del contexto del parkour competitivo y son ilegales en casi todas las jurisdicciones.
Alain Robert: el Spiderman francés
Aunque Alain Robert no es principalmente un traceur, su figura es inevitable cuando se habla de escaladas extremas en entornos urbanos. Robert ha escalado sin equipamiento de seguridad más de 100 rascacielos en todo el mundo, incluyendo el Burj Khalifa de Dubai (828 metros) en 2011 y el Empire State Building de Nueva York.
Robert lleva décadas siendo detenido y multado por sus escaladas, pero sigue adelante. Su caso ilustra perfectamente la línea —difusa en el imaginario popular— entre el parkour, la escalada libre y el espectáculo urbano extremo.
La postura de la comunidad parkour
La comunidad parkour seria y las organizaciones como la FIG son muy claras sobre las escaladas extremas no autorizadas: no las promueven, no las recomiendan y las consideran ajenas al espíritu del parkour responsable. Los accidentes graves en estas actividades perjudican la imagen de toda la comunidad y dan argumentos a quienes quieren restringir el parkour en espacios públicos.