El parkour nació como una filosofía de movimiento, no como un deporte de competición. Su fundador, David Belle, siempre insistió en que el parkour era una práctica personal de superación y eficiencia, no un espectáculo ni una competición. Sin embargo, la evolución natural de cualquier práctica física que alcanza una masa crítica de practicantes lleva inevitablemente hacia el formato competitivo. En el caso del parkour, esa transición fue larga, difícil y polémica.
El debate sobre la competición en el parkour
Durante los primeros años del parkour como disciplina con nombre propio —desde los años 90 hasta la primera mitad de los 2000—, la mayoría de los practicantes compartían la visión de David Belle: el parkour no debía competir. Poner notas a los movimientos de alguien sobre un obstáculo parecía contradecir la esencia de una disciplina basada en la superación personal y en la relación individual con el entorno.
Sébastien Foucan, que evolucionó del parkour hacia el freerunning —una versión más expresiva y creativa de la disciplina—, también era inicialmente escéptico sobre la competición. El freerunning tenía ya una dimensión más orientada hacia el espectáculo y la expresión artística, lo que lo hacía potencialmente más compatible con el formato competitivo, pero los primeros años siguieron siendo de debate abierto sobre si competir era coherente con los valores de la disciplina.
La creación de la WFPF
La World Freerunning Parkour Federation (WFPF) surgió como respuesta a la necesidad de una estructura organizativa que pudiera representar al parkour y al freerunning en el contexto deportivo internacional. Su creación reunió a una parte de la comunidad mundial del parkour que creía que el formato competitivo podía coexistir con los valores originales de la disciplina, siempre que se hiciera con respeto hacia su esencia filosófica.
La WFPF estableció los primeros estándares de seguridad para las competiciones, los criterios de puntuación para las diferentes modalidades y el marco organizativo que permitió celebrar eventos con reconocimiento internacional. Fue un proceso gradual que requirió resolver problemas específicos del parkour como deporte competitivo: cómo medir la dificultad, cómo valorar la fluidez frente a los trucos espectaculares, cómo garantizar la seguridad de los participantes.
Los primeros formatos de competición
Las primeras competiciones organizadas por la WFPF y otros promotores de parkour competitivo incluyeron principalmente dos formatos: el speed run —recorridos cronometrados donde el objetivo es completar un circuito de obstáculos en el menor tiempo posible— y el freestyle o performance —donde los practicantes tienen un tiempo determinado para mostrar sus movimientos y son juzgados por criterios de calidad, creatividad y dificultad.
El speed run tenía la ventaja de ser perfectamente objetivo: el tiempo es el único criterio y no hay espacio para la subjetividad de los jueces. Era el formato más fácil de organizar y de entender para un público no especializado. El freestyle era más fiel a la naturaleza expresiva del freerunning pero más difícil de juzgar con coherencia.
La tensión con la FIG y el parkour tradicional
La inclusión del parkour en el programa de la Federación Internacional de Gimnasia (FIG) generó una controversia que dividió a la comunidad. David Belle, junto con otros fundadores y practicantes veteranos, se opusieron activamente a que la FIG se apropiara del término “parkour” para designar su versión competitiva, que consideraban alejada del espíritu original de la disciplina.
La WFPF quedó en el centro de este debate: era una organización que creía en el parkour competitivo pero que también defendía los valores originales de la disciplina frente a la institucionalización propuesta por la FIG.
El legado de los primeros eventos
Los primeros eventos organizados por la WFPF establecieron los precedentes sobre los que se construyó el parkour competitivo moderno. Sus formatos, sus criterios de puntuación y su filosofía sobre cómo compatibilizar la competición con la esencia del parkour siguen influyendo sobre cómo se organizan los eventos de la disciplina hoy en día.