El patinaje en parejas, o pairs skating, combina elementos del patinaje individual con un conjunto de elementos exclusivos que solo son posibles gracias a la colaboración física entre dos personas. La pareja está formada por un patinador y una patinadora que actúan con coreografía sincronizada y que realizan conjuntamente los lanzamientos, elevaciones, giros de pareja y espirales de muerte que definen la disciplina. A diferencia del ice dance, el patinaje en parejas sí permite saltos grandes y elevaciones por encima de la cabeza.
Los lanzamientos son quizás el elemento más espectacular del patinaje en parejas: el hombre propulsa a la mujer hacia el aire y esta completa la rotación sola, aterrizando en el hielo después de un vuelo de varios metros de distancia y considerable altura. Los lanzamientos se evalúan por la amplitud del vuelo, la rotación completa y la limpieza del aterrizaje. Las elevaciones, por su parte, son movimientos en los que el hombre sostiene a la mujer por encima de su cabeza mientras ambos se desplazan por el hielo en distintas posiciones, y su nivel depende de la dificultad de la posición y el cambio de agarre.
La espiral de muerte es el elemento icónico del patinaje en parejas y uno de los más exigentes físicamente. El hombre gira como pivote sobre un filo mientras la mujer, tomada de su mano, describe un gran círculo casi horizontal a pocos centímetros del hielo. Su nombre evoca el riesgo visual del elemento, aunque en la práctica el entrenamiento exhaustivo y la fuerza del hombre hacen que sea uno de los elementos más controlados. Las mejores parejas del mundo la ejecutan a velocidades que hacen que los cabellos de la mujer rocen el hielo, lo que provoca invariablemente la reacción del público.