El programa corto es la primera de las dos actuaciones que componen una competición de patinaje artístico individual. Su función es establecer un ranking inicial basado en la correcta ejecución de un conjunto predefinido de elementos técnicos. A diferencia del programa libre, el programa corto no permite libertad en la elección de qué elementos incluir: la ISU establece exactamente qué tipos de saltos, giros y secuencias de pasos debe contener cada programa corto, variando según la categoría y el sexo del patinador.
La duración máxima de 2 minutos y 50 segundos obliga a comprimir todos los elementos requeridos en un espacio musical breve, lo que exige una coreografía muy precisa en la que cada segundo cuenta. Los elementos deben distribuirse de forma que el patinador pueda recuperarse física y mentalmente entre los más exigentes, especialmente los saltos. La elección del orden de los elementos es una decisión táctica importante: ejecutar el salto más difícil al principio, cuando el cuerpo está fresco, o al final, cuando el público y los jueces ya están calentados, tiene implicaciones tanto técnicas como estratégicas.
El programa corto no admite repetición de elementos: si un patinador incluye un triple axel y lo cae, no puede volver a intentarlo. Esta regla amplifica la presión de la actuación y convierte al programa corto en un segmento de altísimo riesgo para los favoritos. Una caída en un elemento obligatorio puede suponer 5 o 6 puntos perdidos entre el GOE negativo, la deducción por caída y el valor base reducido, una diferencia que raramente puede recuperarse en el programa libre.