El salchow lleva el nombre del patinador sueco Ulrich Salchow, que lo ejecutó por primera vez en competición en 1909. Es uno de los seis saltos básicos del patinaje artístico y se reconoce por su entrada desde el filo interior trasero izquierdo sin ningún apoyo de punta. La pierna libre —la derecha— describe un movimiento de balanceo que contribuye al impulso hacia arriba y a la aceleración de la rotación en el aire.
El salchow es habitualmente el primer salto múltiple que los patinadores aprenden, precisamente porque el filo de despegue coincide de forma natural con la biomecánica de la rotación. La entrada suele hacerse desde un tres-giro o un Mohawk, movimientos que ya establecen la curva y el eje corporal necesarios. El aterrizaje, como en todos los saltos básicos de rotación izquierda, se produce en el filo exterior trasero derecho.
A nivel de élite, el cuádruple salchow se ha convertido en el cuádruple más habitual en los programas de los mejores hombres del mundo. Su entrada relativamente fluida y su mecánica de filo más natural que la del lutz permiten una mayor consistencia de ejecución. Aun así, el salchow cuádruple exige una velocidad de rotación y un control postural en el aire que solo los mejores patinadores del mundo pueden mantener durante cuatro rotaciones completas.