El patinaje de velocidad tiene una larga historia olímpica que comienza en los albores del movimiento olímpico de invierno. Desde los canales holandeses hasta las pistas cubiertas de última generación, el deporte ha evolucionado radicalmente en casi un siglo de presencia olímpica, pero siempre ha mantenido su esencia: la búsqueda de la velocidad máxima sobre hielo.
Los inicios: Chamonix 1924
Los primeros Juegos Olímpicos de Invierno de Chamonix 1924 incluyeron el patinaje de velocidad masculino en el programa oficial. Las cinco pruebas disputadas (500m, 1500m, 5000m, 10.000m y una prueba de combinación allround) se celebraron al aire libre, con condiciones de hielo muy variables y sin la precisión cronométrica que se exige hoy.
El estadounidense Charles Jewtraw se convirtió en el primer campeón olímpico de invierno de la historia al ganar los 500m. En aquellos primeros Juegos dominaron los escandinavos (noruegos y finlandeses), con el noruego Clas Thunberg llevándose tres oros.
Lake Placid 1932 y la controversia del sistema americano
En los Juegos de Lake Placid 1932 se produjo uno de los episodios más polémicos de la historia del deporte olímpico. Los organizadores estadounidenses cambiaron el formato de la competición del sistema europeo de pares (dos atletas compitiendo contra el cronómetro) al sistema de salida en masa al estilo americano. Los europeos, acostumbrados al sistema de pares, protestaron enérgicamente, y los atletas escandinavos, favoritos claros, quedaron en desventaja respecto a los estadounidenses más familiarizados con las carreras en pelotón.
Los EEUU ganaron la mayoría de las pruebas, pero la victoria estuvo siempre ensombrecida por la polémica del cambio de formato. Desde entonces, el sistema de pares es el oficial en todos los Juegos Olímpicos.
Las mujeres llegan al programa olímpico: Squaw Valley 1960
Las patinadores femeninas tuvieron que esperar hasta los Juegos de Squaw Valley 1960 para tener sus propias pruebas olímpicas. Desde entonces, el programa femenino ha ido ampliándose progresivamente hasta igualar prácticamente al masculino, con las únicas diferencias en las distancias máximas (3000m en lugar de 5000m y 5000m en lugar de 10.000m).
La era de Eric Heiden: Lake Placid 1980
Los Juegos de Lake Placid 1980 fueron testigos de uno de los mayores logros individuales de la historia olímpica cuando el estadounidense Eric Heiden ganó los cinco oros en las cinco pruebas masculinas (500m, 1000m, 1500m, 5000m y 10.000m) estableciendo récords mundiales en las tres últimas. Una hazaña que sigue sin repetirse y que convirtió a Heiden en el primer gran héroe popular del patinaje de velocidad en el mundo anglosajón.
El dominio holandés desde los años 90
A partir de los años 90, y especialmente tras la revolución del clapskate, Países Bajos se convirtió en la potencia absoluta del patinaje de velocidad. En los Juegos de Salt Lake City 2002, el holandés Jochem Uytdehaage ganó dos oros y un bronce, mientras que su compatriota Jeen de Bont y otros atletas del país también cosecharon medallas. Los Países Bajos han ganado más del 30% de todas las medallas de oro olímpicas en patinaje de velocidad desde los años 90.
Los Juegos modernos: nuevas pruebas y récords
Los Juegos de PyeongChang 2018 incorporaron el mass start como prueba olímpica, añadiendo dinamismo al programa. En Beijing 2022, el noruego Nils van der Poel arrasó en las distancias largas con actuaciones que destrozaron los récords mundiales y le valieron dos oros olímpicos.