Deporteka
⛸️

Patinaje de Velocidad

Deporte olímpico de invierno en el que los patinadores compiten sobre hielo en distancias de 500 a 10.000 metros, alcanzando velocidades superiores a 50 km/h.

La revolución del clapskate en los años 90

Cómo el clapskate transformó el patinaje de velocidad en los años 90, mejorando todos los récords mundiales y cambiando para siempre la técnica del deporte.

La revolución del clapskate en los años 90 clapskate historia revoluciónclapskate patinaje velocidad años 90klapskate invención historiarevolución técnica patinaje velocidadclapskate récords mundiales patinaje

Pocas veces en la historia del deporte una innovación tecnológica ha producido una mejora tan inmediata y universal como el clapskate en el patinaje de velocidad. En una sola temporada, la 1997-98, todos los récords mundiales en todas las distancias cayeron. El antes y el después del clapskate divide la historia del deporte en dos eras completamente distintas.

El problema del patín tradicional

Durante décadas, los patinadores de velocidad utilizaron un patín en el que la bota estaba fijada rígidamente a la hoja. Este diseño tenía una limitación biomecánica fundamental: al llegar al final del empuje, el talón no podía levantarse libremente, lo que impedía al patinador realizar una extensión completa del tobillo.

La extensión del tobillo es crucial porque activa los músculos del gemelo y el sóleo, que son de los más potentes del cuerpo humano. Al no poder extender el tobillo completamente, los patinadores con el sistema tradicional estaban usando una fracción de su potencial muscular en cada zancada.

La investigación científica: Van Ingen Schenau

El biomecánico holandés Gerrit Jan van Ingen Schenau estudió el movimiento del patinador durante los años 70 y 80 y llegó a una conclusión clara: el patín tradicional era biomecánicamente ineficiente. Su grupo de investigación en la Universidad Libre de Ámsterdam desarrolló el primer prototipo de lo que llamaron «klapschaats» (patín con bisagra) a mediados de los 80.

El principio es sencillo: una bisagra en la parte delantera permite que la bota se separe de la hoja durante el empuje, como si el patinador llevara una bota de esquí de fondo en vez de un patín rígido. El talón puede levantarse libremente, la extensión del tobillo es completa y los músculos del gemelo contribuyen plenamente al empuje.

El rechazo inicial

A pesar de los datos científicos que respaldaban la superioridad del clapskate, la adopción en la competición fue sorprendentemente lenta. Los motivos fueron varios:

Resistencia cultural: los entrenadores veteranos y los atletas establecidos desconfiaban de una innovación que requería reaprender la técnica desde cero.

El «clap» perturbador: cuando la bisagra se cierra al final del empuje produce un sonido seco característico (el «clap» que da nombre al patín). Muchos patinadores encontraban este sonido desconcertante y creían que indicaba un problema técnico en lugar de la normalidad del sistema.

Problemas de adaptación: los primeros atletas que probaron el clapskate en competición no mejoraron de inmediato porque necesitaban tiempo para adaptar su técnica. Esto alimentó el escepticismo de quienes preferían quedarse con el sistema conocido.

La temporada 1997-98: la explosión

En la temporada 1997-98, un grupo de patinadores holandeses liderados por el entrenador Jac Orie adoptaron el clapskate de forma sistemática. Los resultados fueron espectaculares:

  • Bart Veldkamp estableció un nuevo récord en los 10.000m
  • Gianni Romme rompió los récords mundiales en 5.000m y 10.000m con márgenes históricos
  • Ids Postma destrozó el récord de los 1500m
  • Las patinadores holandesas también barrieron en las distancias largas femeninas

En cuestión de semanas, el mundo del patinaje de velocidad cayó en la cuenta de que había una nueva tecnología que cambiaba las reglas del juego. Para el final de esa temporada, prácticamente todos los récords mundiales habían caído y todos los competidores de élite habían adoptado el clapskate.

Un nuevo paradigma técnico

Con el clapskate llegó también una revisión técnica profunda. El empuje debía adaptarse para aprovechar la extensión libre del tobillo, la postura cambiaba ligeramente y los programas de entrenamiento de fuerza se reorientaron hacia el gemelo y el sóleo.

El clapskate no solo mejoró los tiempos: transformó la forma en que el patinaje de velocidad se entrena, se enseña y se practica en todo el mundo. Treinta años después, ningún patinador de élite utilizaría un patín de hoja fija para competir en pista larga.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se inventó el clapskate?
El clapskate fue desarrollado en los años 80 por investigadores holandeses, especialmente por el profesor Gerrit Jan van Ingen Schenau. Sin embargo, su adopción masiva en competición no llegó hasta 1997-1998.
¿Cuánto mejoraron los récords mundiales con el clapskate?
En la temporada 1997-98, cuando el clapskate se adoptó de forma generalizada, todos los récords mundiales cayeron. Las mejoras fueron de entre el 1% y el 3% según la distancia, lo que en términos de tiempo equivale a mejoras de entre 0,3 y 2 segundos según la prueba.
¿Por qué no se usó el clapskate antes si era mejor?
El clapskate existía desde los años 80 pero muchos entrenadores y atletas lo rechazaron por el sonido característico al cerrarse (el 'clap') y porque requería una adaptación técnica importante. Durante años fue visto como una curiosidad sin futuro hasta que los datos científicos demostraron su superioridad.

Más historia del Patinaje de Velocidad

Más sobre este deporte