El sistema de puntuación de la pelota valenciana es uno de los elementos más originales y característicos de este deporte. Basado en los quinzes y los jocs, tiene una antigüedad de siglos y comparte raíces históricas con el sistema de tanteo del tenis moderno, aunque la pelota valenciana lo utilizaba mucho antes de que el tenis existiera como deporte organizado.
Los quinzes: la unidad básica
El quinze —del valenciano quinze, que significa quince— es la unidad básica de puntuación. Cuando un equipo gana un punto, suma un quinze. Los quinzes se cuentan siguiendo la progresión 15-30-45-joc, de forma que cuatro quinzes ganados equivalen a un joc. Esta progresión por cuartos es idéntica a la que usa el tenis, lo que no es casualidad: el tenis tomó su sistema de puntuación de los juegos de pelota medievales europeos, de los que la pelota valenciana es uno de los mejores representantes actuales.
En el marcador, los quinzes se muestran con los números 15, 30 y 45, y cuando un equipo alcanza el cuarto se dice que ha hecho un joc (un juego). El anunciador del partido declara los quinzes de cada equipo en valenciano: quince, trenta, quaranta-cinc, joc.
El joc: la unidad de partido
El joc es el equivalente valenciano del juego o set. Cuando un equipo gana cuatro quinzes, gana un joc. El partido se disputa al mejor de un número impar de jocs acordado antes de empezar, habitualmente entre tres y cinco jocs en competición amistosa, y hasta seis o siete en los grandes partidos de la liga profesional. El equipo que primero consigue el número de jocs requerido gana el partido.
El val: la apuesta táctica
El val es uno de los elementos más singulares del sistema de puntuación de la pelota valenciana. Cuando ambos equipos están empatados a 45 —es decir, cada equipo ha ganado tres de los cuatro quinzes necesarios—, el equipo que tiene el saque puede ofrecer un val al equipo rival. El mecanismo es el siguiente:
- Si el rival acepta el val, el próximo quinze valdrá doble: ganar ese punto da directamente el joc, y perderlo cuesta el joc también.
- Si el rival rechaza el val, el equipo que lo ofreció gana automáticamente ese quinze, con lo que pasa a 45 contra 45 sin val y la situación se resuelve con el siguiente punto normal.
El val introduce una dimensión psicológica y táctica enorme en el juego. Decidir cuándo ofrecer un val y cuándo aceptar o rechazar el del rival es una habilidad que los mejores pilotaris desarrollan a lo largo de años de competición. El val puede cambiar el resultado de un partido con un solo punto.
El tanteo en el raspall: la distancia
En la modalidad de raspall el sistema se complementa con el tanteo por distancia. La pelota no vale solo un quinze cuando el rival no puede devolverla, sino que el número de quinzes ganados depende de la posición donde cae la pelota en el campo contrario. Cuanto más lejos avanza la pelota, más quinzes suma el equipo atacante. Esto hace que un solo golpe bien ejecutado en el raspall pueda valer dos o tres quinzes a la vez, lo que genera partidos más abiertos y con marcadores que cambian de forma más dramática.
El anunciador
En los partidos de pelota valenciana es habitual la presencia de un anunciador que declara el marcador en voz alta al público. Este oficio, heredado de la tradición oral del deporte, es parte del espectáculo y contribuye a crear el ambiente característico del trinquet. El anunciador declara los quinzes en valenciano y tiene fórmulas propias para anunciar el val o el joc que han existido durante generaciones.