El raspall es la modalidad de pelota valenciana que más conecta con los orígenes del juego: se practica en la calle, con la mano desnuda y con una técnica que obliga a los jugadores a golpear la pelota incluso cuando está a ras del suelo. Es un deporte de exigencia física extrema, muy popular en determinadas comarcas de la Comunitat Valenciana, y con una identidad propia bien diferenciada de la escala i corda.
El escenario: la calle
El raspall se juega en la calle —carrer en valenciano—, un espacio exterior delimitado que puede alcanzar hasta 60 metros de longitud. El campo está marcado con líneas transversales en el suelo que sirven para el tanteo. A diferencia del trinquet, la calle no tiene paredes laterales: la pelota puede salir por los lados, y el espacio de juego está definido únicamente por las líneas del suelo y los límites acordados. Esta apertura del espacio de juego da al raspall una dimensión visual diferente al trinquet.
La técnica del golpeo
El nombre raspall significa cepillo en valenciano, y hace referencia al gesto técnico más característico de esta modalidad: el golpe que se realiza cuando la pelota está muy baja, casi a ras del suelo, en el que el jugador raspa la mano por el suelo para levantarla y hacerla avanzar. Este golpe requiere una técnica específica y mucha práctica, ya que el impacto con la superficie es casi inevitable y puede causar lesiones en los nudillos y la mano si no se realiza correctamente. Los jugadores de raspall se protegen la mano con vendas y guantes especiales.
El desarrollo del juego
El partido de raspall enfrenta a dos equipos, normalmente de tres jugadores. Un equipo golpea la pelota para que avance lo más lejos posible en el campo contrario. El equipo rival debe restar la pelota antes de que supere una determinada línea o bote un número determinado de veces. Si el equipo defensor no puede devolver la pelota, el equipo atacante suma los quinzes correspondientes a la distancia que ha recorrido la pelota.
El tanteo por distancia hace que la estrategia sea muy diferente a la escala i corda: no solo importa devolver la pelota, sino hacerlo de forma que el rival tenga que golpear desde una posición desfavorable. La colocación y la potencia del golpe son los factores decisivos.
El sistema de puntuación del raspall
En el raspall, el campo está dividido por líneas transversales que representan diferentes valores en quinzes. La pelota que supera una línea determinada suma esos quinzes al equipo atacante. El sistema varía según la tradición local y el reglamento vigente, pero el principio es siempre el mismo: a mayor distancia recorrida por la pelota en el campo contrario, más puntos.
Al igual que en la escala i corda, los quinzes se acumulan en jocs y el partido se decide por un número acordado de jocs. Este sistema de tanteo hace que los partidos de raspall sean muy dinámicos y que el marcador pueda cambiar radicalmente en pocos golpes.
Zonas y comarcas del raspall
El raspall es la modalidad dominante en la comarca de la Safor —Gandia, Oliva, Tavernes de la Valldigna— y tiene gran arraigo en la Marina Alta y otras comarcas del sur de Valencia. En estas zonas, el raspall es parte integrante de las fiestas patronales y los eventos culturales, y hay equipos locales con una gran base de aficionados. La Federació de Pilota Valenciana organiza el Campionat de la Comunitat Valenciana de raspall y una liga profesional específica para esta modalidad.