La pesca con mosca española tiene una historia de éxito internacional que pocos aficionados al deporte conocen fuera del círculo específico del fly fishing. Desde los años noventa, la selección española de mosca ha sido uno de los equipos más regulares y laureados en los Campeonatos del Mundo de la FIPS-Mouche, gracias a una escuela técnica muy sólida construida sobre los exigentes ríos de trucha de los Pirineos y el norte peninsular. En esa historia, la figura de Jesús del Campo representa al competidor de élite que ha llevado esa tradición al reconocimiento internacional.
Los ríos pirenaicos como escuela
El fly fishing competitivo español tiene su cuna en los Pirineos. Los ríos pirenaicos —el Aragón, el Gállego, el Ésera, el Noguera Ribagorzana, el Cinca— son aguas de corriente fuerte, fondo pedregoso y truchas que han crecido en condiciones de gran exigencia, lo que las hace selectivas y difíciles de engañar con presentaciones imprecisas. Pescar regularmente en estas aguas desarrolla una técnica de precisión y de lectura de la corriente que resulta determinante en los ríos donde se celebran los campeonatos del mundo.
La técnica predominante en los campeonatos del mundo de mosca ha variado a lo largo de las décadas, pero la ninfa —la pesca con moscas artificiales sumergidas que imitan las larvas de insectos acuáticos— ha sido durante muchos años la presentación más eficaz en los ríos de competición de mayor exigencia. Los pescadores españoles, formados en ríos de corriente rápida y poca profundidad como los pirenaicos, son especialmente buenos en las técnicas de ninfa de presentación precisa, y esta ventaja técnica ha sido uno de los factores clave del éxito internacional del equipo español.
La selección española de mosca y los campeonatos del mundo
El equipo español de mosca ha cosechado resultados históricos en los Campeonatos del Mundo de la FIPS-Mouche. España ha ganado el título mundial por equipos en varias ocasiones y ha sido regularmente finalista y medallista. Los nombres de los componentes de las selecciones ganadoras —entre ellos Jesús del Campo en las épocas de mayor éxito— son conocidos en el mundo del fly fishing internacional y han contribuido a poner los ríos españoles en el mapa de los destinos de pesca con mosca de referencia mundial.
El Campeonato del Mundo de Mosca se celebra anualmente en diferentes países, con ríos de trucha de alta calidad como escenario. El equipo español ha demostrado capacidad de adaptar su técnica a diferentes tipos de agua —ríos lentos de llanura, ríos de piedra calcárea de tipo chalk stream, ríos pirenaicos de corriente—, lo que requiere una versatilidad técnica que es la principal característica del pescador de mosca de élite.
La técnica y el estilo
El estilo competitivo asociado a los mejores pescadores españoles de mosca se basa en la eficacia y la precisión más que en la elegancia visual del lanzado. En competición, lo que cuenta es el número de capturas válidas en el tiempo establecido, y eso significa maximizar el tiempo que la mosca está en el punto exacto donde puede ser atacada por el pez, con la presentación más natural posible.
Los pescadores españoles son especialmente reconocidos por el dominio de la técnica de ninfa con indicador (en sus variantes de Checo Nymph, método que fue desarrollado y popularizado en los años noventa principalmente por pescadores de Europa central) y por la velocidad de reacción para detectar y clavar picadas en corrientes rápidas, donde el pez tiene la mosca en la boca apenas una fracción de segundo antes de escupirla.
El legado para el fly fishing español
La generación de pescadores de mosca españoles que competieron en los campeonatos del mundo durante los años noventa y dos mil ha dejado un legado importante para el fly fishing en España. El éxito internacional dio visibilidad al deporte, atrajo nuevos practicantes jóvenes y motivó la inversión en la formación y el desarrollo técnico de los competidores en las federaciones autonómicas.
Los ríos pirenaicos y del norte de España, en gran parte gracias a la atención internacional que generaron las actuaciones de la selección española, se han convertido en destinos de fly fishing de reconocimiento europeo. Pescadores de toda Europa viajan a los Pirineos para pesca de trucha con mosca, generando un turismo pesquero que tiene un impacto económico positivo en las zonas rurales de montaña. Es el círculo virtuoso del éxito deportivo: los triunfos en los campeonatos del mundo ponen el país en el mapa, el mapa atrae turistas pesqueros, y los turistas sostienen económicamente los ríos y los cotos que permiten seguir practicando el deporte.