Cuando se habla de lanzar bolas metálicas en Francia, los no iniciados lo llaman todo genéricamente «boules». Pero bajo esa palabra se esconden al menos tres deportes distintos con reglas, tradiciones y áreas geográficas de influencia diferentes. Entender estas diferencias es también entender la historia del juego y por qué la petanca terminó siendo el fenómeno global que es hoy.
El término «boules»: paraguas y confusión
En francés, boules significa simplemente «bolas» y se usa de forma coloquial para referirse a cualquier juego que implique lanzar bolas metálicas. En sentido estricto, es un término genérico que abarca tres disciplinas diferentes: la petanca, el jeu provençal y las boules lyonnaises (también llamadas boule de fort en algunas regiones).
Fuera de Francia, la confusión es aún mayor: en inglés, muchos llaman «pétanque» a cualquier juego de boules, y en español el término «petanca» se ha convertido en sinónimo popular de todos ellos. Pero las diferencias son reales y significativas para los practicantes.
El jeu provençal: el antecesor directo
El jeu provençal es el padre directo de la petanca. Se practica en el sur de Francia, especialmente en Provenza y Languedoc, y es el juego del que surgió la petanca en 1907.
Las diferencias más importantes respecto a la petanca son:
- El lanzamiento con carrera: en el jeu provençal, el jugador da tres pasos de carrera antes de soltar la bola. Esto requiere más espacio, más técnica corporal y excluye a jugadores con movilidad reducida.
- Las distancias: el cochonnet se coloca a entre 12 y 20 metros del área de lanzamiento, mucho más lejos que en petanca (6-10 metros). Esto hace que las partidas sean más largas físicamente.
- El terreno: el jeu provençal se juega en terrenos más largos y habitualmente más planos. El terreno irregular de la petanca no sería compatible con la carrera.
- Las bolas: las bolas del jeu provençal son ligeramente distintas en dimensiones y tolerancias, aunque son también metálicas.
El jeu provençal mantiene una práctica activa en el sur de Francia y tiene sus propios campeonatos, pero su número de jugadores es mucho menor que el de la petanca. La Fédération Française de Pétanque et Jeu Provençal (FFPJP) agrupa a ambos deportes bajo la misma organización.
Las boules lyonnaises: el primo lejano
Las boules lyonnaises —también conocidas como Grand Jeu de Boules o simplemente jeu de boules— son una variante originaria de la región de Lyon y el Dauphiné, en el centro-este de Francia. Comparten con la petanca y el jeu provençal el uso de bolas metálicas y el objetivo de acercarse al cochonnet, pero difieren en aspectos fundamentales:
- La cancha: las boules lyonnaises se juegan sobre una pista de madera elevada y de dimensiones fijas, similar a una bolera cubierta. No se juegan en tierra al aire libre.
- Las bolas: son más grandes y pesadas que las de petanca, con especificaciones diferentes.
- El lanzamiento: también incluye pasos de carrera, similar al jeu provençal.
- El sistema de puntuación: aunque también se persigue acercarse al cochonnet, el sistema tiene variantes propias.
Las boules lyonnaises son practicadas principalmente en la región de Lyon y algunas zonas de Suiza, pero tienen una proyección internacional muy limitada comparada con la petanca.
¿Por qué triunfó la petanca?
La pregunta es legítima: si el jeu provençal existía antes y tenía tradición, ¿por qué la petanca lo desplazó en popularidad?
La respuesta está en su accesibilidad. La petanca eliminó la carrera, redujo las distancias y estandarizó el juego de una forma que lo hizo practicable para personas de todas las edades y condiciones físicas. Un anciano con artritis puede jugar junto a su nieto en la misma partida. Un jugador en silla de ruedas puede competir con el reglamento estándar. No se necesita una pista preparada: cualquier terreno sirve.
Además, la petanca es un deporte social de primera magnitud. Sus partidas se desarrollan en espacios abiertos, son fácilmente observables por los espectadores y fomentan la conversación entre los jugadores. Esa combinación de juego competitivo y encuentro social es irresistible.
Cuando la Federación Internacional de Petanca y Jeu Provençal (FIPJP) se fundó en 1958, la petanca ya era claramente el juego dominante. Hoy, con más de 250 millones de practicantes estimados en todo el mundo, es uno de los deportes con más adeptos del planeta, y el jeu provençal sobrevive como una disciplina regional de patrimonio cultural en su zona de origen.