En petanca, las bolas metálicas son los actores principales. Pero el verdadero protagonista, el objeto en torno al cual gira absolutamente todo, es el pequeño blanco de madera que se conoce como cochonnet. Sin él, no hay juego. Y aunque pesa apenas unos gramos y cabe en el puño de un niño, su posición en el terreno determina el resultado de cada mano y puede decidir campeonatos.
¿Qué es el cochonnet?
El cochonnet —palabra francesa que significa literalmente «lechón» o «cochinillo», aunque el origen exacto del apodo es debatido— es el objeto blanco de la petanca. También se le conoce como boliche en español, jack en inglés o but en el argot del deporte.
Reglamentariamente, el cochonnet debe ser una esfera de madera natural con un diámetro de entre 25 y 35 mm. El más habitual en competición oficial mide 30 mm y pesa unos 10-18 gramos. Su superficie es lisa, sin marcas ni ranuras que puedan alterar su trayectoria cuando es golpeado por una bola metálica.
El material debe ser madera maciza, no hueca. Esta densidad es importante: cuando una bola lo golpea con fuerza, el cochonnet se desplaza de forma predecible. Las versiones de plástico, comunes en sets recreativos, se comportan de forma diferente al contacto y no están permitidas en competición.
El lanzamiento inicial: cómo se coloca el cochonnet
Al inicio de cada mano, el equipo con el turno de sacar designa a uno de sus jugadores para lanzar el cochonnet. Ese mismo jugador realizará también el primer lanzamiento de bola de la mano.
Para que el lanzamiento del cochonnet sea válido, debe cumplir todas estas condiciones:
- Caer a una distancia de entre 6 y 10 metros del círculo de lanzamiento, medidos desde el centro del círculo.
- Quedar a al menos 1 metro de cualquier obstáculo (valla, árbol, piedra grande) o límite del terreno.
- Quedar en una zona visible desde el círculo: si el cochonnet queda detrás de un obstáculo que impide verlo, el lanzamiento es inválido.
- Quedar en el terreno de juego, sin salir por ningún límite.
Si el lanzamiento no cumple alguna de estas condiciones, el rival tiene el derecho de relanzarlo. Si el rival tampoco acierta, el árbitro (o los propios jugadores por acuerdo) lo coloca en una posición válida.
El cochonnet y la táctica
La posición donde el cochonnet acaba no es arbitraria desde el punto de vista táctico. Los jugadores experimentados lanzan el cochonnet buscando colocarlo en zonas que favorezcan su propio estilo de juego o que dificulten el del rival.
Un cochonnet cerca de una pared o en terreno irregular complica los pointés de precisión y beneficia a los equipos con buenos tireurs. Un cochonnet en terreno llano y despejado, lejos de los bordes, es el escenario ideal para un duelo técnico puro entre pointeurs.
Esta capacidad de «elegir el campo» al inicio de cada mano es una ventaja significativa que el equipo ganador de la mano anterior puede aprovechar estratégicamente.
El cochonnet puede moverse
Una de las características más fascinantes de la petanca es que el cochonnet no es inamovible durante la mano. Puede ser desplazado, tanto por las propias bolas al rodar como por un tir deliberado. Cuando un jugador lanza una bola con fuerza para apartar una bola rival, puede también golpear el cochonnet si estaba cerca, enviándolo a una nueva posición que quizás favorezca ahora al equipo que lo movió.
Esta posibilidad de desplazar el cochonnet añade una dimensión táctica única: en situaciones desesperadas, cuando el rival tiene varias bolas bien colocadas, el recurso de disparar directamente al cochonnet para mandarlo a otra zona —idealmente cerca de una bola propia que estaba lejos— puede cambiar el resultado de la mano por completo.
El cochonnet fuera del terreno
Si durante el juego el cochonnet es golpeado y sale del terreno de juego o cae en una zona no jugable, la reglamentación es clara:
- Si ambos equipos aún tienen bolas por lanzar, la mano se declara nula: no puntúa nadie y se repite.
- Si solo un equipo tiene bolas por lanzar, ese equipo gana la mano con tantos puntos como bolas le quedan.
- Si ningún equipo tiene bolas por lanzar en el momento en que el cochonnet sale, la mano también es nula.
Este sistema de «mano nula» evita que mover el cochonnet fuera sea una táctica deshonesta de equipos desesperados: si el rival todavía tiene bolas, lo más probable es que sea él quien lleve los puntos.