El pickleball tiene uno de los nombres más curiosos del mundo del deporte. Mezcla de tenis, bádminton y ping-pong, este juego nació en un garaje de Washington en 1965 y hoy es uno de los deportes de más rápido crecimiento en el mundo. Pero, ¿de dónde viene ese nombre tan peculiar?
La historia del perro Pickles
La versión más popular y simpática cuenta que el deporte recibió su nombre gracias al perro de la familia Pritchard, un cocker spaniel llamado Pickles. Según este relato, el can tenía la costumbre de correr tras la pelota durante las partidas y esconderla entre los arbustos. Los jugadores empezaron a llamarlo “el juego de Pickles” y el nombre se quedó.
Sin embargo, Joan Pritchard, esposa de uno de los inventores, ha desmentido esta versión en varias entrevistas. Según ella, el perro llegó a la familia dos años después de que el deporte ya tuviera nombre. El relato del perro, aunque encantador, sería más leyenda que realidad.
La verdadera teoría: el bote de remos
La versión que defienden los historiadores del deporte es más técnica pero igualmente curiosa. Joan Pritchard habría bautizado el deporte como pickleball en referencia al pickle boat de las regatas de remo universitarias: esa embarcación formada por remeros sobrantes de distintos equipos, los que nadie quería en su bote titular.
La analogía era perfecta: el pickleball era un deporte “remendado” con elementos de otros juegos —la raqueta del bádminton, la red del tenis, la pelota de plástico perforada— igual que el pickle boat se construía con los descartados de otras tripulaciones. Un nombre humilde para un deporte humilde que luego conquistaría el mundo.
De garaje a fenómeno global
Todo comenzó un aburrido fin de semana de verano de 1965. Joel Pritchard, congresista del estado de Washington, y su amigo Bill Bell llegaron a la casa de campo y encontraron a sus hijos sin nada que hacer. El campo de bádminton estaba disponible pero faltaban raquetas y volantes. Improvisaron con palas de ping-pong, una red bajada y una pelota de plástico perforada.
En pocos días habían establecido reglas básicas. Barney McCallum, otro amigo, se unió al proyecto y entre los tres formalizaron las normas. El juego fue pensado para que toda la familia pudiera jugarlo junta, desde los más pequeños hasta los mayores.
Los récords del deporte más joven
A pesar de su corta historia, el pickleball ya acumula sus propios datos sorprendentes. En 2023 había más de 48 millones de jugadores solo en Estados Unidos, superando por primera vez al tenis en número de practicantes. La pista más pequeña del mundo oficial mide apenas 6,1 por 13,4 metros, lo que permite instalarla en espacios muy reducidos.
El partido más largo de pickleball documentado duró más de 30 horas consecutivas, disputado como desafío benéfico en Florida. Y la velocidad máxima registrada para un golpe de pickleball profesional supera los 90 km/h, muy por debajo del tenis pero suficiente para ser completamente imposible de devolver si no anticipas la jugada.
Lo más sorprendente de todo es que un deporte inventado en un garaje con materiales de otras disciplinas haya terminado teniendo su propio circuito profesional, cobertura televisiva en cadenas nacionales y torneos con premios millonarios. Pickles, el perro, o la metáfora del bote, el nombre ya es historia del deporte.