Simone Jardim nació en 1980 en Brasil y llegó a los Estados Unidos para estudiar y practicar tenis universitario, deporte en el que alcanzó un nivel destacado. Su transición al pickleball se produjo en la segunda mitad de la década de 2000, cuando el deporte comenzaba a atraer a tenistas y jugadores de otros deportes de raqueta que buscaban un nuevo reto competitivo. Lo que comenzó como una afición se convirtió pronto en una obsesión, y la obsesión en dominio absoluto.
La tenista que conquistó el pickleball
El bagaje técnico de Simone Jardim en el tenis fue la base sobre la que construyó su dominio en el pickleball. Los fundamentos del movimiento en la pista, el manejo de la raqueta —ahora pala—, el trabajo de piernas y la capacidad para leer el juego son habilidades que se transfieren parcialmente de un deporte al otro, y Jardim las aprovechó al máximo. Pero entendió rápidamente que el pickleball no es simplemente tenis en una pista más pequeña: tiene sus propias reglas tácticas, su propio ritmo y sus propias zonas de juego que requieren una readaptación profunda.
Esa readaptación la hizo con una meticulosidad que explicaría sus resultados posteriores. Jardim estudiaba el deporte con la intensidad de alguien que quiere entenderlo completamente, no solo jugarlo. Analizaba sus propios partidos y los de sus rivales, identificaba patrones, desarrollaba estrategias y las implementaba con una disciplina que sus compañeras de circuito reconocían y respetaban.
Más de diez títulos en el US Open
El US Open de Pickleball, celebrado cada año en Naples, Florida, es el torneo más importante y con más historia del circuito. Ganar el US Open es el logro más codiciado en el mundo del pickleball profesional, y Simone Jardim lo ganó en más de diez ediciones —en las modalidades de individual, dobles femenino y dobles mixtos— convirtiéndose en la jugadora más laureada de la historia del torneo.
Este palmarés en el US Open es el reflejo de una consistencia extraordinaria. Ganar un torneo importante en un deporte competitivo puede ser cuestión de talento y circunstancias favorables. Ganarlo más de diez veces, a lo largo de varios años, contra las mejores jugadoras del circuito, es el sello de una campeona en el sentido más completo del término.
El dominio en la era anterior a las Waters
La carrera de Jardim en la cima del pickleball femenino mundial coincidió con los años anteriores a la irrupción de Anna Leigh Waters, que llegaría para revolucionar el circuito con una precocidad sin precedentes. En ese período, Jardim fue la número uno indiscutible: ganaba con tanta regularidad que sus rivales competían entre ellas para ver quién llegaba a la final y tenía la oportunidad de desafiarla.
Cuando las Waters —Leigh y Anna Leigh— comenzaron a competir al máximo nivel, Jardim encontró por primera vez rivales capaces de desafiar sistemáticamente su hegemonía. La forma en que gestionó esa transición —compitiendo con altura contra los nuevos talentos y manteniendo su nivel durante más tiempo del que muchos esperaban— habló de una campeona con orgullo y con determinación.
Embajadora del deporte
Simone Jardim ha sido también una de las figuras más importantes en la difusión internacional del pickleball, contribuyendo a dar visibilidad al deporte fuera de los Estados Unidos. Como brasileña que triunfó en el circuito norteamericano, fue un ejemplo inspirador para los practicantes latinoamericanos que veían en ella la demostración de que el pickleball de élite no era un territorio exclusivo de los estadounidenses.