La historia del polo moderno está inseparablemente ligada al Imperio Británico. Fueron los oficiales del ejército de Su Majestad quienes descubrieron el polo en los confines de India, lo adoptaron con pasión, lo llevaron de regreso a las islas y lo dotaron de las reglas formales que aún hoy rigen el deporte.
El encuentro en Manipur
En 1859, un grupo de oficiales británicos del 9th Lancers y del Assam Light Horse destinados en la provincia de Manipur, en el noreste de India, observaron a los habitantes locales jugando a un deporte a caballo que les resultó fascinante. El juego local, llamado sagol kangjei, se practicaba en Manipur desde tiempos inmemoriales y era parte importante de la cultura de la región.
Los oficiales británicos organizaron su primer partido ese mismo año y fundaron el Silchar Polo Club en 1859, considerado el primer club de polo del mundo moderno. El entusiasmo fue inmediato: el juego reunía todo lo que un oficial victoriano valoraba en un deporte —la equitación, el compañerismo, la competitividad física directa— en un formato de fácil comprensión.
La expansión en India
El polo se extendió rápidamente por los cuarteles y cantones del ejército británico en toda India. En pocos años existían clubes de polo en Calcuta, Bombay, Lahore y docenas de garniciones a lo largo del subcontinente. El primer reglamento indio del polo fue redactado en 1863 por el Calcutta Polo Club, con reglas más primitivas que las que vendría a establecer el Hurlingham décadas después.
En aquellos primeros años indios, los partidos eran muy distintos a los actuales: los equipos podían tener entre seis y doce jugadores por bando, el campo era mucho más pequeño, y las reglas de juego peligroso eran prácticamente inexistentes. El juego era físicamente brutísimo, y las caídas y lesiones eran habituales.
El polo llega a Gran Bretaña
A medida que los oficiales volvían de India al término de sus destinos, llevaban consigo la afición al polo. El primer partido de polo en suelo británico se disputó en 1869 en Hounslow Heath, en las afueras de Londres. La acogida fue excelente entre la aristocracia y la oficialidad, y los clubs comenzaron a proliferar.
En 1875, el Hurlingham Club de Londres redactó el primer reglamento unificado del polo moderno. Estas “Reglas del Hurlingham” establecieron los elementos fundamentales que reconocemos hoy:
- Cuatro jugadores por equipo
- El mazo solo puede usarse con la mano derecha
- El campo con dimensiones estándar
- Los chukkers como unidad de tiempo
- Las normas básicas de derecho de vía y juego peligroso
El polo en el Imperio y el mundo
Las Reglas del Hurlingham se convirtieron rápidamente en el estándar de todo el polo que se jugaba bajo la influencia británica. A través del Imperio, el polo llegó a Argentina, Sudáfrica, Australia, Malasia, Malta y docenas de territorios más. Los hacendados argentinos que conocieron el polo a través del contacto con los ingleses que desarrollaban el ferrocarril y la ganadería en el país rioplatense adoptaron el deporte con una intensidad que con el tiempo cambiaría el polo para siempre.
En Estados Unidos, el polo fue introducido por el periodista deportivo James Gordon Bennett Jr., que trajo el juego desde Gran Bretaña en 1876. La tradición americana del polo, con su propia interpretación de las reglas y su propio estilo de juego, sería otro factor influyente en la historia del deporte.
El legado de la India en el polo
Manipur sigue siendo reconocida como la cuna del polo moderno. El estado indio celebra el polo como parte de su patrimonio cultural y mantiene viva la tradición del sagol kangjei. En la capital, Imphal, existe el Mapal Kangjeibung, el polo ground más antiguo del mundo y considerado uno de los lugares históricos del deporte. La asociación de polo de Manipur trabaja para mantener viva esta tradición y hacer que el reconocimiento de los orígenes indios del polo moderno sea parte del relato oficial del deporte.