El heptatlón femenino tiene una historia olímpica más corta que el decatlón masculino —se incorporó al programa en 1984— pero ha producido algunos de los momentos más emotivos y las actuaciones más brillantes del atletismo olímpico moderno.
Los antecedentes: el pentatlón femenino
Antes del heptatlón, el atletismo olímpico femenino incluía el pentatlón de cinco pruebas (100m vallas, peso, altura, longitud y 200m), que formó parte del programa olímpico entre los Juegos de Múnich 1972 y los de Moscú 1980. El heptatlón de siete pruebas fue adoptado en 1984 como el nuevo estándar, añadiendo la jabalina y el 800 metros a las cinco pruebas del pentatlón anterior y sustituyendo los 200m por el 800m final.
Los Juegos Olímpicos y sus campeones
La lista de campeonas olímpicas del heptatlón incluye algunas de las atletas más completas de la historia:
- Glynis Nunn (1984, Los Ángeles): primera campeona olímpica del heptatlón, la australiana ganó con 6.390 puntos por solo 5 sobre la joven Jackie Joyner.
- Jackie Joyner-Kersee (1988, Seúl): récord del mundo de 7.291 puntos. La actuación más brillante de la historia del heptatlón olímpico.
- Jackie Joyner-Kersee (1992, Barcelona): segundo oro olímpico, con 6.837 puntos.
- Ghada Shouaa (1996, Atlanta): campeona siria, una de las pocas victorias no europeas ni estadounidenses.
- Eunice Barber (1998, al ganar el Mundial): este año no fue olímpico; su oro olímpico fue en Sídney 2000.
- Carolina Klüft (2004, Atenas): la sueca invicta.
- Natasha Dobrynska (2008, Pekín): campeona ucraniana.
- Jessica Ennis-Hill (2012, Londres): el momento más emotivo del heptatlón olímpico ante el público de su país.
- Nafissatou Thiam (2016, Río de Janeiro y 2020, Tokio): la belga que ha dominado desde mediados de los 2010.
El récord olímpico
El récord olímpico del heptatlón coincide con el récord del mundo: los 7.291 puntos de Jackie Joyner-Kersee en Seúl 1988. Ninguna otra actuación en unos Juegos Olímpicos ha superado esa marca.
El drama como característica
Una característica del heptatlón olímpico es su capacidad de generar momentos dramáticos: el cierre con los 800 metros finales, cuando atletas que llevaban dos días compitiendo se juegan las medallas en una carrera de resistencia, ha producido algunos de los finales más tensos del atletismo olímpico.