Jacqueline Joyner-Kersee es, sin debate posible, la mejor heptatleta de todos los tiempos. No solo ganó los grandes títulos: estableció un récord mundial en Seúl 1988 de 7.291 puntos que lleva más de tres décadas inalterado, posee seis de las diez mejores marcas de la historia de la disciplina y redefinió por completo lo que era posible en las pruebas combinadas femeninas.
Inicios en East St. Louis
Nacida el 3 de marzo de 1962 en East St. Louis, Illinois, una de las ciudades más pobres de Estados Unidos en aquella época, Joyner creció en condiciones difíciles pero encontró en el atletismo su camino hacia la excelencia. Desde adolescente destacó en múltiples disciplinas: velocidad, salto de longitud, baloncesto. En la Universidad de UCLA desarrolló sus capacidades combinadas bajo la tutela de su entrenador y futuro marido, Bob Kersee.
Su debut en el heptatlón olímpico fue en Los Ángeles 1984, donde ganó la plata por un margen mínimo frente a la alemana oriental Glynis Nunn. Esa derrota por apenas 5 puntos la motivó para alcanzar cotas que nadie había imaginado.
El récord del mundo: Seúl 1988
El 23 y 24 de septiembre de 1988, en los Juegos Olímpicos de Seúl, Joyner-Kersee realizó el heptatlón más puntuado de la historia. Prueba a prueba fue construyendo una acumulación de puntos impresionante:
- 100m vallas: 12,69 segundos
- Salto de altura: 1,86 metros
- Peso: 15,80 metros
- 200m: 22,56 segundos (fin del primer día: 4.264 puntos)
- Salto de longitud: 7,27 metros
- Jabalina: 45,66 metros
- 800m: 2:08,51
El total de 7.291 puntos fue el resultado de la actuación más completa y equilibrada de la historia del heptatlón, con marcas sobresalientes en casi todas las pruebas. Ese récord sigue en pie en 2026, casi cuatro décadas después.
Barcelona 1992 y el dominio absoluto
En los Juegos de Barcelona 1992, Joyner-Kersee ganó su segundo oro olímpico en el heptatlón, confirmando una supremacía sin igual. A lo largo de su carrera, acumuló también tres títulos mundiales (1987, 1991 y 1993) y dos campeonatos de interior.
Su dominio de finales de los 80 y principios de los 90 fue tan absoluto que seis de las diez mejores marcas de la historia del heptatlón llevan su nombre, una concentración que no tiene equivalente en ninguna otra disciplina del atletismo.
También extraordinaria en longitud
Además de su historial en el heptatlón, Joyner-Kersee fue una saltadora de longitud de clase mundial. En los Juegos de Atlanta 1996, a los 34 años y con problemas físicos, ganó el bronce olímpico en la especialidad de longitud, demostrando que su habilidad atlética trascendía las pruebas combinadas.
Técnica y versatilidad
Lo que hacía a Joyner-Kersee imposible de superar era su equilibrio entre todas las pruebas del heptatlón. No tenía un punto débil claro: era velocista de nivel internacional, saltadora de longitud de élite, lanzadora sólida y corredora de medio fondo competente. Esta combinación raramente se da en un solo atleta.
Legado
Jackie Joyner-Kersee fue nombrada la mejor atleta femenina del siglo XX por la revista Sports Illustrated. Su récord de 7.291 puntos permanece como el más duradero de las pruebas combinadas y uno de los más longevos del atletismo mundial. Tras su retirada, se dedicó a la fundación Jackie Joyner-Kersee Community Foundation, dedicada al desarrollo juvenil en East St. Louis.