El decatlón es la prueba reina de las pruebas combinadas masculinas. Se compone de exactamente diez disciplinas atléticas disputadas en dos jornadas consecutivas, con cinco pruebas cada día. El orden está fijado por el reglamento de World Athletics y no puede modificarse.
Día 1 (cinco pruebas)
Las cinco pruebas del primer día son, en este orden:
- 100 metros lisos: la prueba de velocidad pura que abre el decatlón. Los mejores decatletas llegan a marcar por debajo de 10,5 segundos.
- Salto de longitud: prueba técnica de velocidad y coordinación. Los mejores superan los 7,80 metros.
- Lanzamiento de peso: el disco de 7,26 kg debe lanzarse desde un círculo de 2,135 metros de diámetro. Los especialistas del decatlón marcan entre 14 y 17 metros.
- Salto de altura: prueba técnica de coordinación. Los mejores decatletas superan los 2,00 metros con el estilo Fosbury Flop.
- 400 metros lisos: la carrera de resistencia de velocidad que cierra el primer día. Los mejores bajan de 47 segundos.
Día 2 (cinco pruebas)
Las cinco pruebas del segundo día son:
- 110 metros vallas: la primera prueba técnica del segundo día, con vallas de 1,067 metros de altura separadas 9,14 metros.
- Lanzamiento de disco: el disco de 2 kg se lanza desde un círculo con técnica rotacional. Los mejores decatletas lanzan más de 45 metros.
- Salto con pértiga: la prueba técnicamente más compleja del decatlón. Los mejores superan los 5,00 metros; Kevin Mayer ha saltado 6,00 metros en competición.
- Lanzamiento de jabalina: la jabalina de 800 g se lanza con carrera previa. Los mejores lanzan entre 60 y 70 metros en el contexto del decatlón.
- 1.500 metros lisos: la prueba de resistencia que cierra el decatlón. No es necesario marcar tiempos de fondo, pero los mejores corren alrededor de 4 minutos.
Por qué este orden
El orden de las pruebas no es aleatorio. El primer día alterna pruebas explosivas de velocidad con pruebas técnicas de distancia, mientras que el segundo día es más exigente físicamente. Colocar la pértiga y los 1.500m en el segundo día maximiza el dramatismo final de la competición.