El corazón de las pruebas combinadas es el sistema de puntuación, que permite comparar marcas de disciplinas tan diferentes como los 100 metros lisos y el lanzamiento de jabalina. Sin este sistema, sería imposible determinar un campeón en una competición con pruebas tan heterogéneas.
Las tablas de conversión
World Athletics (antes IAAF) mantiene unas tablas de conversión que asignan puntos a cada marca registrada. Estas tablas están basadas en fórmulas matemáticas logarítmicas diferenciadas para cada disciplina:
- Para pruebas de velocidad y vallas (donde menor tiempo = mejor): la fórmula tiene en cuenta la diferencia entre el tiempo marcado y un tiempo de referencia base.
- Para pruebas de salto y lanzamiento (donde mayor distancia/altura = mejor): la fórmula calcula la diferencia entre la marca y una marca de referencia mínima.
Progresividad del sistema
Una característica fundamental de las tablas es su naturaleza progresiva: mejorar la misma décima de segundo en los 100 metros da más puntos cuanto más cerca se está del récord del mundo. Esto significa que pasar de 10,50 a 10,40 segundos suma más puntos que pasar de 11,50 a 11,40.
Esta progresividad refleja que las marcas de élite son exponencialmente más difíciles de mejorar que las marcas medias, y que el esfuerzo necesario para cada mejora incremental aumenta a medida que uno se acerca al límite humano.
Las tablas actuales (1985)
Las tablas vigentes fueron adoptadas en 1985 y han sido el estándar desde entonces. Son las «tablas de 1985» o simplemente las «tablas actuales». Hubo una controversia notable: la revisión de las tablas de 1984 a 1985 fue la que determinó que Daley Thompson, no Jürgen Hingsen, ostentaba el récord del mundo tras los Juegos de Los Ángeles 1984.
Cómo se calculan los puntos
Para las pruebas de carrera: Puntos = A × (B − T)^C, donde T es el tiempo marcado y A, B, C son constantes específicas de cada prueba.
Para saltos y lanzamientos: Puntos = A × (M − B)^C, donde M es la marca y A, B, C son constantes de la disciplina.
Cada prueba tiene sus propias constantes A, B y C, calibradas históricamente para que un atleta bien equilibrado que marque aproximadamente los mismos percentiles en cada disciplina obtenga una puntuación coherente. En la práctica, las tablas favorecen las especialidades de velocidad y salto frente a los lanzamientos, lo que explica por qué los mejores decatletas modernos suelen ser velocistas y saltadores antes que lanzadores.