Juha Kankkunen es uno de los pilotos de rally más grandes de todos los tiempos y el primer hombre en ganar cuatro títulos mundiales en el Campeonato del Mundo de Rally. Nacido el 2 de abril de 1959 en Laukaa, Finlandia, construyó su carrera en la era más exigente y peligrosa del rally, cuando los coches del Grupo B rugían como bestias indomables y las carreteras eran mucho menos seguras que hoy.
La era del Grupo B: el rally más salvaje
Kankkunen se convirtió en campeón del mundo en 1986 con el Peugeot 205 Turbo 16, uno de los coches más impresionantes de la historia del automovilismo. El Grupo B era la época en que los coches de rally producían más de 500 caballos en carrocerías ligeras y estrechas, con un nivel de peligrosidad que provocó varios accidentes mortales y condujo a la prohibición del reglamento. Ganar en esa época requería no solo rapidez sino un valor excepcional.
Su segundo título, en 1987 con Lancia, confirmó que era el mejor piloto del momento. La muerte del Grupo B y la transición al Grupo A no lo detuvieron: Kankkunen se adaptó perfectamente al nuevo reglamento y siguió siendo una fuerza dominante en el campeonato.
Los títulos con Lancia y Toyota: la consistencia como sello
En 1991 volvió a ganar el título con Lancia, esta vez con el Delta Integrale, el coche más exitoso de la historia del WRC en número de títulos constructores. Y en 1993 ganó su cuarto y último campeonato con Toyota, completando así una colección única: cuatro títulos con tres marcas distintas, en distintas décadas y con distintos reglamentos técnicos.
Esa capacidad de adaptarse, de aprender coches nuevos, equipos nuevos y filosofías técnicas distintas, es lo que distingue a Kankkunen de otros campeones que dependieron más del entorno que de su talento puro. Con Kankkunen, la excelencia viajaba en el asiento del piloto.
El estilo finlandés: velocidad sobre tierra
Kankkunen encarnó el famoso estilo de conducción finlandés: fluido, rápido sobre grava, con un sentido especial para los saltos y las secciones rápidas donde el coche pierde el contacto con el suelo. Los pilotos finlandeses han dominado el rally durante décadas y Kankkunen fue el primero en llevar ese estilo hasta la cima absoluta del deporte.
Su compatriota Tommi Mäkinen, que ganó cuatro títulos consecutivos con Mitsubishi entre 1996 y 1999, siguió el camino que Kankkunen había trazado.
El legado: pionero de los múltiples campeones
Kankkunen fue el primero en demostrar que un piloto podía ganar más de dos títulos mundiales de rally. Antes de él, nadie había logrado esa hazaña. Después de él, solo Mäkinen y Loeb le siguieron en la categoría de cuatro o más títulos. Su carrera abrió la puerta a la idea de que el rally podía tener figuras dominantes a largo plazo, no solo campeones puntuales. Y en la Finlandia que lo vio nacer, sigue siendo uno de los deportistas más queridos y admirados de la historia.