La salida en remo es uno de los momentos más críticos de una regata. En una distancia de 2000 metros donde los tiempos se miden en décimas de segundo, arrancar correctamente alineado y en el instante exacto puede marcar una diferencia significativa.
La alineación de los botes
Antes de la salida, todos los botes deben estar perfectamente alineados en la línea de salida, con las proas apuntando hacia la meta y las popas en la línea. Hay dos sistemas para garantizar esta alineación:
Pontones de salida (sistemas modernos): instalaciones mecánicas que sujetan la popa de cada bote mediante soportes ajustables. Garantizan una alineación milimétrica y son el sistema estándar en campeonatos del mundo y Juegos Olímpicos.
Jueces de salida (sistema manual): personas en kayak o a pie en una plataforma flotante que sujetan la popa de cada bote manualmente. Se usa en instalaciones sin pontones automáticos.
La señal de salida
El árbitro de salida utiliza una secuencia verbal estándar antes de dar la señal. En las competiciones internacionales de World Rowing el protocolo es:
- El árbitro verifica que todos los botes están alineados y quietos.
- Pronuncia “Attention” para indicar que la salida es inminente.
- Tras una pausa breve e irregular (para evitar anticipaciones), da la señal de salida con “Row” (o “Partez” en francés).
- En el mismo instante, se activa una señal sonora y luminosa visible por todos los botes.
La salida falsa
Una salida falsa ocurre cuando uno o más botes empiezan a remar antes de recibir la señal oficial. El procedimiento es:
- El árbitro detiene la carrera inmediatamente con una señal sonora.
- Los botes regresan a la línea de salida.
- El equipo responsable recibe una tarjeta amarilla (primer aviso).
- Una segunda salida falsa del mismo equipo puede resultar en descalificación.
Si la salida falsa es involuntaria (por ejemplo, por interferencia de una ola) el árbitro puede no sancionar al equipo afectado.
Los primeros metros
La salida en remo es un momento de máxima explosividad. Los equipos arrancan con una cadencia de remada muy alta (entre 40 y 45 remadas por minuto) para acelerar el bote desde el reposo. Tras los primeros 250-300 metros, la cadencia desciende hasta el ritmo de regata (entre 34 y 38 remadas por minuto), que se mantendrá durante la mayor parte de la distancia.