El rugby lleva en España desde finales del siglo XIX, cuando los primeros clubs surgieron en ciudades con comunidades británicas y en las zonas mineras del norte peninsular. Pero el rugby sevens —la versión acelerada del deporte con siete jugadores por equipo y partidos de catorce minutos— tardó más en desarrollarse como disciplina específica, siguiendo la pauta del rugby internacional que tardó décadas en reconocer el sevens como modalidad independiente.
Los orígenes del sevens en el rugby español
El rugby a 7 siempre ha formado parte de la cultura del rugby español, aunque durante mucho tiempo de una forma subordinada al rugby a 15. Los torneos de sevens eran habituales en los calendarios de los clubs como forma de competición rápida y espectacular, especialmente en verano. El Torneo de Sevens de San Sebastián, con una tradición centenaria, es uno de los torneos de clubes más antiguos del mundo y una muestra de cuánto le ha gustado siempre al rugby español esta modalidad.
Sin embargo, la organización de una selección nacional específica de sevens y su participación en circuitos internacionales era otro paso. La Real Federación Española de Rugby (RFUE) tardó en destinar recursos específicos a la preparación de un equipo de sevens diferenciado del equipo de 15. La falta de recursos económicos, la escasa base de jugadores y la prioridad dada al rugby a 15 como modalidad principal fueron los factores que retrasaron el desarrollo del sevens como proyecto específico.
Los años 2000: los primeros pasos en el circuito internacional
Con el crecimiento del circuito internacional de sevens —impulsado por el Hong Kong Sevens, el torneo de referencia mundial desde los años 70— y la incorporación del rugby 7 al programa olímpico en Río 2016, el sevens ganó un estatus completamente nuevo en el rugby mundial. Esta elevación del perfil del sevens tuvo consecuencias directas para España: el formato olímpico obligó a World Rugby a organizar sistemas de clasificación más inclusivos, abriendo puertas a selecciones que antes no tenían acceso al circuito de élite.
España comenzó a competir de forma más sistemática en las fases de clasificación para el circuito mundial en la primera década de los 2000. Los torneos de clasificación europeos eran el camino natural para las selecciones del continente que querían acceder al circuito principal. España participó en estos torneos con equipos que combinaban jugadores del rugby a 15 con especialistas en sevens formados en los clubs.
La llegada al circuito HSBC World Rugby Sevens Series
El momento histórico para el rugby 7 español llegó cuando Los Leones 7 consiguieron clasificarse para competir en el circuito principal HSBC World Rugby Sevens Series, la máxima competición de sevens a nivel de selecciones. Competir en este circuito —que incluye torneos en Hong Kong, Dubai, Ciudad del Cabo, Vancouver, París y otras ciudades— supone medirse con las mejores selecciones del mundo: Nueva Zelanda, Fiyi, Sudáfrica, Australia, Francia o Argentina.
La participación española en el circuito principal fue una revelación para muchos aficionados al rugby en España que no seguían el sevens habitualmente. Los retransmisores del circuito y la presencia en las redes sociales de los jugadores contribuyeron a dar visibilidad a un equipo que, pese a sus limitaciones de recursos frente a las grandes potencias, competía con garra y creatividad.
El Madrid Sevens: el torneo propio
Uno de los hitos del rugby sevens en España fue la creación del Madrid Sevens, un torneo internacional del circuito que se celebra en Madrid y que ha atraído a las mejores selecciones del mundo a la capital española. El torneo convierte Madrid en escenario del rugby sevens de élite mundial, con una atmósfera festiva típica de los grandes eventos de sevens —donde el público se viste con disfraces, la fiesta mezcla con el deporte y el ambiente es completamente diferente al del rugby a 15.
El Madrid Sevens ha servido también para impulsar el rugby de base en la comunidad de Madrid y en toda España. La visibilidad de un torneo del circuito mundial en casa ha tenido un efecto de inspiración sobre los jugadores jóvenes y ha aumentado el interés por el rugby en general y por el sevens en particular.
El rugby 7 femenino: Las Leonas 7
En paralelo al desarrollo del sevens masculino, el rugby 7 femenino en España ha tenido su propia evolución. La selección femenina —Las Leonas 7— ha participado en los circuitos de classificación europeos y ha contribuido al crecimiento del rugby femenino en España, que ha experimentado un auge notable desde la inclusión del rugby 7 en los Juegos Olímpicos. La modalidad femenina tiene en el sevens uno de sus grandes motores de crecimiento, ya que el formato más breve y dinámico facilita la captación de nuevas jugadoras y la visibilidad mediática.