El rugby en los Juegos Olímpicos: una historia de idas y vueltas
El rugby y los Juegos Olímpicos tienen una relación más larga de lo que mucha gente cree. El rugby union a 15 formó parte del programa olímpico en 1900 (París), 1908 (Londres), 1920 (Amberes) y 1924 (París). Estados Unidos ganó el último oro olímpico de rugby en 1924, derrotando a Francia en la final en un partido que provocó tensiones diplomáticas. Después de 1924, el rugby desapareció del programa olímpico durante más de 90 años.
La larga ausencia tuvo múltiples causas: el formato de 15 jugadores era difícil de encajar en el calendario olímpico (partidos largos, muchos jugadores, duración larga del torneo), el rugby era un deporte amateur durante décadas y el COI prefería deportes con alcance global. La profesionalización del rugby union en 1995 abrió una nueva era, pero el retorno al olimpismo requirió encontrar el formato adecuado.
La elección del sevens: el formato perfecto para los Juegos
Cuando World Rugby presentó su candidatura para volver a los Juegos Olímpicos, eligió el rugby a 7 en lugar del rugby a 15 por razones prácticas y de espectáculo. El sevens encajaba mejor en el programa olímpico: los partidos son cortos, el torneo completo puede organizarse en dos días, el espectáculo es atractivo para el público general y el número de jugadores necesario por equipo es manejable.
En 2009, el Comité Olímpico Internacional aprobó la inclusión del rugby a 7 en el programa de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. La decisión fue recibida con entusiasmo en el mundo del rugby: suponía el retorno del deporte al olimpismo después de 92 años de ausencia y abría el rugby a audiencias globales que nunca habían seguido el deporte.
Río 2016: Fiji escribe la historia
Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 fueron la primera vez que el rugby olímpico moderno se presentó al mundo. El torneo masculino contó con 12 selecciones, divididas en tres grupos, con los favoritos siendo Nueva Zelanda, Fiji, Sudáfrica y Australia.
La final masculina enfrentó a Fiji con Gran Bretaña. El resultado fue una demostración de la supremacía fijiana en el sevens: 43-7, una victoria demoledora que dejó al mundo del rugby boquiabierto por su contundencia. Los jugadores de Fiji lloraron en el podio mientras recibían las medallas de oro: era la primera medalla olímpica en cualquier deporte en la historia de Fiji. Para un país de menos de un millón de habitantes, era un momento de orgullo nacional incomparable.
En el torneo femenino, Australia ganó el oro, derrotando a Nueva Zelanda en la final en un partido igualadísimo que se decidió en los últimos segundos.
Tokio 2020: Fiji repite y Nueva Zelanda triunfa en femenino
Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (celebrados en 2021 por la pandemia) confirmaron las tendencias de Río. Fiji repitió el oro masculino, esta vez derrotando a Nueva Zelanda en una final que mostró la calidad del rugby fijiano en su máxima expresión.
En el torneo femenino, Nueva Zelanda ganó el oro derrotando a Francia en la final, con Portia Woodman como una de las figuras del torneo. El rugby a 7 femenino se consolidó en Tokio como uno de los eventos más seguidos del programa olímpico de deportes de equipo.
París 2024: el rugby olímpico madura
Los Juegos de París 2024 supusieron otro hito para el rugby olímpico. El estadio de Stade de France, cargado de historia deportiva, acogió el torneo con un lleno absoluto. El rugby a 7 se había convertido en uno de los eventos olímpicos más demandados en cuanto a entradas se refiere.
Francia, como país anfitrión y con un equipo femenino de altísimo nivel (campeón de Europa en varias ocasiones), se convirtió en uno de los centros de atención del torneo. El resultado del torneo consolidó al rugby a 7 olímpico como una de las competiciones más vibrantes del programa olímpico.
El impacto del olimpismo en el desarrollo del rugby a 7
La inclusión en los Juegos Olímpicos ha tenido un impacto enorme en el desarrollo del rugby a 7 a nivel global. Países que nunca habían tenido una presencia significativa en el rugby han invertido en sus selecciones de sevens como vía de acceso al olimpismo. El número de selecciones femeninas ha crecido exponencialmente desde 2016. El presupuesto y la atención mediática que reciben los programas de sevens en todos los países han aumentado.
El rugby a 7 olímpico ha cumplido la promesa que hizo cuando fue admitido en el programa: llevar el rugby a audiencias que no seguían el deporte y dar a naciones sin tradición rugbística una vía de acceso al olimpismo a través del deporte oval.