El drop goal es una de las jugadas más espectaculares del rugby: en pleno juego, sin detener el balón, un jugador lo deja caer al suelo y lo golpea en el primer bote intentando enviarlo entre los palos. Parece simple, pero ejecutarlo bajo presión es un arte.
¿Qué es el drop goal?
El drop goal —o simplemente drop— es una patada a los palos realizada en juego abierto. Para que sea válido, el pateador debe dejar caer el balón al suelo y golpearlo justo en el momento del primer bote. Si pasa entre los postes y por encima de la barra transversal, suma 3 puntos.
No se necesita ninguna infracción previa ni detener el juego: se puede intentar en cualquier momento mientras el equipo tiene el balón.
¿Cómo se ejecuta?
El jugador que quiere intentar el drop recibe el balón, generalmente de un pase del medio melé. Lo sostiene con las dos manos, lo deja caer verticalmente delante de sí y lo golpea con el empeine en el instante del bote. La dirección y la elevación del balón dependen de la técnica del pateador.
Mientras esto ocurre, el resto del equipo protege el espacio y los defensores se lanzan a taponar la patada.
¿Cuándo se usa?
El drop es un recurso táctico de alta presión. Los equipos lo intentan habitualmente en estas situaciones:
- Final de partido ajustado: cuando no queda tiempo para buscar un try pero hay posición de atacar.
- Cerca del área de 22: cuando el equipo ha llegado a zona de tiro pero no encuentra el hueco para avanzar.
- Prórroga de una final: el drop de Jonny Wilkinson para Inglaterra en el Mundial 2003 contra Australia, en el último minuto de la prórroga, es el ejemplo más icónico de la historia.
Diferencia con el penal
El penal se patea desde una posición estática y acordada, sin oposición activa del rival. El drop se intenta en movimiento, con defensores tratando de bloquearlo, lo que lo convierte en una opción mucho más difícil pero legítima en cualquier momento del juego.