El haka es quizás el ritual deportivo más reconocible del mundo. Esta danza guerrera maorí, realizada por los All Blacks (la selección nacional de rugby de Nueva Zelanda) antes de cada partido internacional, combina movimientos corporales intensos, pisadas en el suelo, sacar la lengua, redoblar los ojos y cantar en lengua maorí. Es un desafío al rival, una afirmación de identidad cultural y un espectáculo que genera escalofríos en los estadios de todo el mundo.
El haka más conocido es el Ka Mate, utilizado durante más de un siglo por los All Blacks. En 2005, los All Blacks añadieron un segundo haka, el Kapa o Pango, específico para partidos de especial relevancia, con una coreografía más intensa y un mensaje más directo de afirmación de la identidad neozelandesa. La elección de qué haka realizar corresponde al equipo y tiene un significado interno importante.
Los rituales guerreros en el Pacífico no son exclusivos de Nueva Zelanda. Fiji realiza el cibi, una danza de victoria que originalmente se realizaba después de derrotar a los enemigos. Tonga presenta el sipi tau, una danza de guerra intensa con pisadas y movimientos coreografiados. Samoa ofrece la siva tau. Estos rituales son reconocidos por World Rugby y forman parte esencial del folclore del rugby internacional, dotando al deporte de una dimensión cultural única entre los grandes deportes colectivos.
La respuesta de los rivales
A lo largo de la historia, diferentes selecciones han respondido al haka de formas diversas. Los británicos se han colocado en línea frente a los All Blacks. Francia avanzó en V hacia ellos en la Copa del Mundo de 2011. Irlanda formó un semicírculo. Gales cruzó la línea central del campo. Cada respuesta generó debate en los medios y en el mundo del rugby sobre el límite entre el respeto y la confrontación simbólica.
Más allá del haka: el espíritu del rugby
El haka y los rituales similares representan algo más profundo que un gesto previo al partido: son la conexión del rugby con las culturas del Pacífico que han dado algunos de los mejores jugadores del deporte. El rugby tiene una relación única con estas culturas, y los rituales son la manifestación más visible de esa relación. World Rugby protege y promueve estos rituales como parte del patrimonio del deporte.