La regla del pase hacia atrás es la más característica del rugby y la que más lo distingue de otros deportes de equipo. Todo el sistema de juego, la estrategia y la organización en el campo giran alrededor de esta restricción fundamental.
La regla
En rugby, el balón solo puede pasarse con las manos de forma lateral o hacia atrás. Nunca hacia adelante. Cuando el balón sale de las manos de un jugador en dirección al campo contrario, se considera una infracción.
La referencia no es la posición hacia donde cae el balón, sino la dirección en que viaja en el momento de ser lanzado. Si el receptor está más adelantado que el lanzador pero el balón viaja hacia atrás, el pase es válido.
¿Qué es el knock-on?
El knock-on ocurre cuando el balón va hacia adelante al salir de las manos de un jugador (ya sea por un pase mal ejecutado, un fallo al coger el balón o al intentar desviar una patada rival). La consecuencia es un scrum para el equipo contrario en el punto donde se produjo el knock-on.
Si el knock-on es deliberado (para evitar un try, por ejemplo), el árbitro puede sancionar con tarjeta amarilla.
La patada sí puede ir hacia adelante
La restricción del pase hacia atrás solo aplica a los pases con las manos. Cualquier jugador puede patear el balón hacia adelante en cualquier momento. Es una herramienta táctica habitual:
- Patear a touche para ganar terreno.
- El “grubber” (patada a ras de suelo) por detrás de la defensa.
- La patada en profundidad para forzar al rival a defender desde atrás.
Por qué define el juego
Esta regla obliga a que el avance sea siempre físico: el portador del balón debe correr, esquivar o ser protegido por sus compañeros. Los pases van hacia atrás, lo que significa que el equipo despliega líneas de jugadores en anchura pero cada uno debe ganar terreno por sí mismo. Esto genera el característico juego en fases del rugby, donde los equipos van avanzando de tackle en tackle.