Los 80 minutos de un partido de rugby son únicos entre los grandes deportes colectivos porque el reloj sigue corriendo incluso cuando el juego está detenido. A diferencia del baloncesto, donde el marcador para cuando el árbitro pita, en rugby el árbitro añade tiempo de descuento al final de cada tiempo para compensar las interrupciones. Esto significa que los últimos minutos de un partido de rugby son siempre momentos de alta tensión: el equipo que lleva el balón sabe que si mantiene la posesión, el partido acaba.
El tiempo de descuento en rugby es una de las características que hacen el juego tan emocionante. Un equipo que va perdiendo al límite del tiempo reglamentario puede seguir atacando indefinidamente si mantiene el balón en juego. Los partidos se han decidido con jugadas que empezaron en el minuto 80 y terminaron varios minutos después. El famoso “Miracle of Murrayfield” o la final de la Copa del Mundo de 2003 son ejemplos de cómo el tiempo en rugby nunca está cerrado hasta que el árbitro pita el final.
El descanso entre tiempos dura 10-15 minutos según la competición. En los partidos de selecciones es habitual el entretiempo de 15 minutos, que los equipos usan para reagruparse, atender lesiones, recibir instrucciones del entrenador y recuperar energía. En los partidos de clubes de alta competición el entretiempo puede ser de 10 minutos.
El reloj de los estadios
La mayoría de los estadios de rugby modernos tienen relojes que muestran el tiempo transcurrido del partido. Cuando llegan a los 40 o 80 minutos, el reloj continúa para mostrar el tiempo de descuento. Los espectadores pueden seguir en tiempo real cuánto tiempo de descuento lleva el árbitro añadiendo, aunque la decisión final de cuándo acaba el partido es siempre del árbitro en el campo.
El rugby a 7: tiempos muy diferentes
El rugby a 7, la versión olímpica del deporte, tiene partidos de solo 14 minutos (dos tiempos de 7 minutos) con un descanso de 2 minutos. Esta reducción drástica del tiempo cambia completamente la naturaleza del juego: el ritmo es explosivo, cada error se paga más caro y la intensidad física es máxima desde el primer segundo. Las semifinales y la final en los torneos de 7 se juegan con tiempos ligeramente más largos.