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Saltos de Atletismo

Las cuatro pruebas de salto del atletismo olímpico: longitud, altura, triple salto y pértiga. De Bob Beamon volando en México 1968 a Mondo Duplantis reescribiendo la historia de la pértiga.

También conocido como: Salto de longitud, Salto de altura, Pértiga, Triple salto

Los saltos atléticos son las pruebas más espectaculares y visualmente impactantes del atletismo. Cuatro disciplinas completamente distintas comparten la pista de atletismo: el salto de longitud (vuelo horizontal desde la tabla de batida, WR 8.95m de Mike Powell), el salto de altura (superar un listón horizontal hacia atrás gracias a la técnica Fosbury Flop, WR 2.45m de Javier Sotomayor), el triple salto (tres fases —brinco, paso y salto— en secuencia explosiva, WR 18.29m de Jonathan Edwards) y el salto con pértiga (usar una vara flexible para proyectarse por encima de un listón, WR actual 6.26m de Armand Duplantis en 2024). Cada disciplina tiene su figura icónica: Duplantis reescribe el libro de récords de la pértiga cada temporada, el salto de Beamon en México 1968 sigue siendo uno de los momentos más extraordinarios de la historia deportiva, y el récord de altura de Sotomayor (1993) lleva más de 30 años invicto. España conecta con el salto de pértiga a través de figuras como Jesús Torrent y con el triple salto con el talento emergente nacional.

Los saltos atléticos hunden sus raíces en los Juegos Olímpicos de la Antigüedad griega, donde el halma —un salto de longitud con pesas— formaba parte del pentatlón desde el siglo VII a.C. En la era moderna, los primeros Juegos Olímpicos de Atenas 1896 incluyeron el salto de longitud y el salto de altura. El triple salto también debutó ese año, mientras que el salto con pértiga se incorporó igualmente en 1896. La historia más revolucionaria llegó en México 1968: Bob Beamon sobrevoló la fosa con 8,90 metros, mejorando el récord mundial en más de medio metro y produciendo lo que la prensa bautizó como «el salto del siglo». En altura, el estadounidense Dick Fosbury transformó la disciplina en esos mismos Juegos al saltar de espaldas —la técnica que hoy lleva su nombre—, sustituyendo definitivamente al rodillo ventral.

El palmarés de los saltos olímpicos es uno de los más variados del atletismo. En longitud, Carl Lewis dominó durante una década ganando cuatro oros olímpicos consecutivos entre 1984 y 1996; su rivalidad con Mike Powell culminó en el Campeonato del Mundo de Tokio 1991, donde Powell superó el mítico récord de Beamon con 8,95 metros. En altura, el cubano Javier Sotomayor fijó el récord mundial en 2,45 metros en Salamanca en 1993, una marca que permanece intacta más de tres décadas después. El dominio de Armand «Mondo» Duplantis en pértiga es histórico: el sueco-estadounidense ha batido el récord mundial en diez ocasiones distintas desde 2020, llegando a los 6,26 metros en París 2024. En triple salto, Jonathan Edwards estableció los 18,29 metros en el Mundial de Gotemburgo 1995 con dos saltos récord en la misma final.

Cada una de las cuatro disciplinas exige un perfil físico y técnico específico. El saltador de longitud necesita una combinación explosiva de velocidad de carrera —los mejores alcanzan los 40 km/h en el momento de la batida— y potencia de pierna para generar un ángulo de despegue eficiente de unos 20 grados. En altura, el Fosbury Flop requiere una carrera en arco que genera rotación corporal, seguida de una batida con una sola pierna y el arqueamiento del cuerpo sobre el listón con la columna como eje. El triple saltador debe encadenar tres contactos con el suelo —pie derecho, pie derecho, ambos pies o pie izquierdo— manteniendo la velocidad horizontal a lo largo de toda la secuencia. La pértiga es la disciplina más técnicamente compleja: el atleta planta la vara en el cajón, se eleva impulsado por la energía elástica almacenada y debe escalar, invertirse, liberar la vara y pasar el listón en una secuencia de movimientos que dura menos de tres segundos.

Los saltos atléticos cuentan hoy con millones de practicantes en todo el mundo, desde el atletismo escolar hasta las ligas profesionales indoor. World Athletics gestiona el Circuito de Diamante, que incluye reuniones de primer nivel como los Meetings de Doha, Eugene y Zúrich. La prueba de pértiga ha encontrado en Mondo Duplantis a uno de los deportistas más seguidos de las redes sociales, con récords que se anuncian a través de vídeos virales. El salto de altura femenino también vive un momento de esplendor gracias a atletas como la australiana Eleanor Patterson o la española Ainhoa Pinedo. En España, el atletismo federado cuenta con más de 80.000 licencias, y los saltos son una de las especialidades con mayor presencia en los campeonatos autonómicos y nacionales.