Uno de los aspectos más fascinantes del trampolín de competición es la forma en que se cuantifica la dificultad de cada salto. En otros deportes acrobáticos, la dificultad puede ser una valoración subjetiva de los jueces. En el trampolín, la dificultad está codificada con precisión matemática en lo que se denomina el tariff o grado de dificultad (GD) de cada elemento.
Qué es el tariff y cómo se construye
El tariff es el valor numérico que le corresponde a un salto concreto según el código de puntos de la FIG. Este valor depende de dos variables principales:
Las rotaciones (somersaults): Se mide cuántas rotaciones hacia adelante o hacia atrás realiza el atleta durante el salto. Se cuentan en cuartos de vuelta. Cada cuarto de rotación añade 0,5 puntos al tariff. Así, un salto mortal completo (4 cuartos de vuelta) vale 2,0 puntos por la rotación, un doble mortal vale 4,0 y un triple vale 6,0.
Las piruetas (twists): Además de rotar hacia adelante o atrás, el atleta puede girar sobre su propio eje longitudinal (de cabeza a pies). Estos giros se llaman piruetas o twists. Cada medio giro completo añade 0,1 puntos. Así, una pirueta completa suma 0,2 puntos, dos piruetas suman 0,4 puntos y cuatro piruetas (el cuádruple twist) suman 0,8 puntos a la dificultad del elemento.
La fórmula básica es: Tariff = (cuartos de rotación × 0,5) + (medias piruetas × 0,1)
La influencia de la posición corporal
La posición en que se ejecuta el salto también puede afectar al tariff. En posición agrupada (knees tucked, cuerpo encogido con rodillas al pecho) la dificultad es algo menor que en posición carpada (pike, cuerpo doblado en ángulo recto por las caderas con piernas estiradas) y esta, a su vez, ligeramente menor que en posición extendida (layout, cuerpo completamente recto). La posición extendida es la más difícil de mantener en una rotación rápida porque ofrece menos resistencia aerodinámica y requiere una velocidad de rotación más controlada.
Para los saltos con piruetas, se utiliza siempre la posición extendida o libre (free), lo que en la nomenclatura técnica se indica con una “o” o con la letra “f”.
La nomenclatura técnica de los saltos
Los saltos de trampolín tienen una notación técnica específica que permite identificarlos con precisión. Cada salto se describe con una combinación de números y letras que indican rotaciones, piruetas y posición. Por ejemplo, el “804o” es un doble mortal hacia adelante con cuatro piruetas en posición extendida.
Esta notación permite a los jueces, entrenadores y atletas comunicarse con precisión sobre los elementos de una serie sin necesidad de describirlos verbalmente de forma compleja.
La declaración de la serie
Antes de comenzar su actuación, el atleta (o su entrenador) debe declarar al panel de jueces los 10 saltos que va a ejecutar, en el orden en que los realizará. Esta declaración permite a los jueces de dificultad comprobar que cada salto ejecutado coincide con el declarado y calcular el tariff total correspondiente.
Si el atleta ejecuta un salto distinto al declarado (más fácil o diferente), los jueces registran el salto efectivamente realizado, que puede tener un tariff diferente. Si el atleta intenta un salto más difícil del declarado pero lo ejecuta correctamente, solo recibirá el tariff del salto declarado originalmente.
Cómo construyen su serie los atletas de élite
El objetivo de cada atleta es encontrar el equilibrio óptimo entre dificultad y ejecución. Una serie extremadamente difícil que se ejecuta con muchos errores técnicos puede puntuar menos que una serie de dificultad moderada ejecutada con gran limpieza y tiempo de vuelo elevado. Los entrenadores trabajan con los atletas para determinar el nivel de dificultad que pueden ejecutar de forma consistente y con la mayor calidad técnica posible, maximizando así la puntuación total.
Los mejores trampolinistas del mundo acumulan grados de dificultad de entre 15 y 18 puntos en una serie de 10 saltos, lo que implica que cada salto tiene, de media, un tariff de entre 1,5 y 1,8 puntos.