En el trampolín de competición, la puntuación no solo se construye sobre lo que el atleta hace bien, sino que también se reduce por aquello que no cumple el reglamento o que no alcanza el nivel técnico exigido. Las penalizaciones tienen un peso significativo en el resultado final y, en una final olímpica, pueden marcar la diferencia entre el oro y el bronce.
Las faltas de ejecución técnica
Las faltas de ejecución son las más frecuentes y las que acumulan más penalización a lo largo de una serie. Los cinco jueces de ejecución observan cada salto de forma independiente y descuentan puntos por cada error que detectan:
Piernas separadas: Las piernas deben mantenerse juntas durante toda la ejecución de cada salto. Separarlas, incluso ligeramente, es una falta visible que los jueces penalizan sistemáticamente. Es uno de los errores más comunes incluso en atletas de alto nivel.
Pies no en punta: Los pies deben estar en punta (tobillo extendido) en todo momento. Un pie flexionado o con el talón hacia abajo es una falta que penaliza la nota de ejecución.
Posición corporal incorrecta: Si el atleta declara una posición carpada pero ejecuta el salto con las rodillas ligeramente dobladas, los jueces anotan la discrepancia. Del mismo modo, un extendido con alguna flexión de cadera o un agrupado abierto son faltas de posición.
Brazos descontrolados: Los brazos deben mantenerse en una posición definida según el tipo de salto. Brazos abiertos, asimétricos o que se mueven de forma descoordinada penalizan la nota de ejecución.
Apertura o cierre prematuros: En los saltos con rotaciones, el atleta debe mantener la posición a lo largo de toda la rotación y abrirse (pasar a extendido) solo en el momento preciso para el aterrizaje. Abrir demasiado pronto (lo que ralentiza la rotación innecesariamente) o cerrarse demasiado tarde penaliza.
La pausa entre saltos
Una de las reglas más estrictas del trampolín es la de la continuidad de la serie. Los 10 saltos deben encadenarse sin interrupción: el atleta usa el rebote de cada aterrizaje para impulsar el salto siguiente. No está permitido detenerse en la malla entre saltos.
Si los árbitros detectan una pausa visible entre dos saltos consecutivos, se aplica una penalización adicional. Esta norma tiene una lógica técnica clara: detenerse permite al atleta “resetear” y recuperar el control, lo que sería una ventaja injusta frente a quien mantiene el flujo continuado de la serie.
En la práctica, una pausa casi siempre indica que el atleta ha perdido el control del trampolín o que ha llegado al aterrizaje de un salto en una posición comprometida y necesita un momento para estabilizarse. Esto suele ir acompañado de otros errores (desplazamiento excesivo, posición incorrecta) que ya han penalizado la ejecución.
Salir de los límites del trampolín
La malla del trampolín tiene unas dimensiones reglamentarias y los atletas deben mantenerse dentro de ellas durante toda la serie. Si durante un aterrizaje el atleta toca con un pie o cualquier parte del cuerpo fuera de la malla (sobre los faldones o colchonetas perimetrales), recibe una penalización por cada parte del cuerpo que contacte fuera.
Si el atleta cae completamente fuera del trampolín, la actuación se detiene por razones de seguridad. En este caso, la puntuación obtenida hasta ese salto puede ser muy baja o incluso nula dependiendo del momento en que se produjo la caída.
El desplazamiento horizontal (HD score)
Como se explica en el artículo sobre el sistema de puntuación, el HD score es una penalización automática que reduce la nota cuando el atleta se desplaza horizontalmente a lo largo de la serie. No se aplica por una decisión de los jueces, sino que es calculada por el sistema electrónico de seguimiento.
Un atleta que, tras 10 saltos, se encuentra a más de un metro del punto donde empezó tendrá un HD score significativo. Los mejores trampolinistas del mundo son capaces de ejecutar series completas de 10 saltos con un desplazamiento total de apenas 30-40 centímetros, lo que demuestra un control del cuerpo y del trampolín extraordinario.
Penalizaciones por no ejecutar el salto declarado
Antes de comenzar, el atleta declara los 10 saltos que va a ejecutar. Si durante la serie realiza un salto diferente al declarado (ya sea porque falla el salto y lo simplifica, o porque ejecuta un elemento distinto), los jueces aplican el tariff del salto efectivamente realizado, no el declarado. Si el salto realizado es más fácil, el atleta pierde dificultad. Además, si la divergencia es significativa, puede aplicarse una penalización adicional por incumplimiento de la declaración.
Esta norma obliga a los atletas a ser muy precisos en su declaración y a no sobreestimar su capacidad en el momento de la competición.