El sambo es quizás el sistema marcial más ecléctico de la historia. Mientras que la mayoría de los deportes de combate tienen un origen relativamente claro —el judo viene directamente del jiu-jitsu tradicional japonés, el taekwondo del tae kyon y el karate coreano, el muay thai de las tradiciones de combate tailandesas— el sambo es deliberadamente una síntesis de lo mejor de docenas de sistemas diferentes. Su catálogo técnico es una biblioteca de la lucha humana.
El proyecto de síntesis de Oschepkov
Vasili Oschepkov concibió el sambo no como un sistema cerrado sino como un sistema abierto y en permanente evolución. Su método de trabajo era sistemático: identificar los mejores especialistas en cada técnica específica de cualquier sistema marcial, analizar qué principios biomecánicos hacían esas técnicas efectivas, y determinar si podían incorporarse a la estructura del sistema que estaba construyendo. Si la técnica era efectiva y podía enseñarse de forma sistemática, era candidata al catálogo del sambo.
Este método fue posible gracias a la naturaleza misma de la URSS: un Estado que agrupaba a pueblos con tradiciones marciales propias muy diferentes, desde los georgianos del Cáucaso hasta los mongoles de Siberia, desde los uzbekos de Asia Central hasta los letones del Báltico. Oschepkov viajó, investigó y convocó a los mejores luchadores de cada tradición para integrar sus técnicas.
Los sistemas fuente del sambo
La lista de estilos que contribuyeron al sambo es impresionante en su diversidad. Del judo de Kano llegaron los principios de proyección con kuzushi, los conceptos pedagógicos de enseñanza por kata y las inmovilizaciones de ne-waza. Del jiu-jitsu tradicional japonés llegaron técnicas de control articular más amplias que las del judo moderno. Del catch wrestling americano —que había llegado a Europa y Rusia como espectáculo de lucha a principios del siglo XX— llegaron las llaves de pierna y de tobillo que el judo había excluido de su sistema.
Del kurash uzbeko llegaron las proyecciones con agarre de cinturón características de las tradiciones de lucha de Asia Central. Del chidaoba georgiano llegaron técnicas de proyección con agarre de los hombros y desequilibrios desde posición erguida que no existían en el judo. Del bokh mongol llegaron técnicas de control del cuerpo del rival usando el peso propio. Y de docenas de tradiciones regionales rusas y de las repúblicas soviéticas llegaron variantes de proyecciones de cadera, derribo con agarre de pierna y control en el suelo que enriquecieron el sistema.
El catálogo de más de 300 técnicas
El resultado de esta síntesis es un catálogo técnico de más de 300 técnicas catalogadas, que hacen del sambo el sistema de lucha con mayor variedad técnica formal de cuantos existen. Estas técnicas están organizadas en familias según el principio biomecánico que las rige: proyecciones de cadera, proyecciones de hombro, proyecciones de pierna, proyecciones combinadas, derribos con agarre de pierna, llaves de brazo, llaves de pierna, inmovilizaciones, y sus variantes defensivas.
El principio que guio la inclusión de cada técnica fue siempre la efectividad pragmática: si la técnica funcionaba en situación de combate real —no solo en el entrenamiento formal— podía entrar en el catálogo. Si era una técnica que funcionaba bien en el entrenamiento formal pero perdía eficacia en combate real, se excluía o se modificaba hasta que fuera robusta bajo presión.
La síntesis como ventaja competitiva
La riqueza técnica del sambo resulta ser una ventaja competitiva real en el MMA y en otros contextos de combate. Un sambista de alto nivel conoce y domina llaves que sus adversarios formados en judo raramente han visto en sus propios entrenamientos; sus proyecciones con agarre de pierna sorprenden a los judocas; sus transiciones al suelo son más fluidas que las de los practitioners de sistemas más especializados.
Paradójicamente, la amplitud del catálogo técnico también es un desafío pedagógico: enseñar 300 técnicas de forma que el alumno las domine realmente es una tarea mucho más compleja que enseñar el catálogo más limitado del judo o del wrestling. Los mejores entrenadores de sambo han desarrollado métodos de priorización y de enseñanza por principios —no técnica a técnica— que permiten a los alumnos dominar los conceptos subyacentes y aplicarlos en variantes que nunca han visto explícitamente.