La historia del sambo femenino es la historia de cómo un deporte de combate concebido en el contexto militar soviético fue abriendo progresivamente sus puertas a las mujeres hasta convertirse en uno de los deportes de contacto con mayor participación femenina relativa a nivel internacional. El camino no fue fácil, pero el resultado es un sambo femenino de alto nivel técnico y competitivo.
Los orígenes del sambo femenino
Durante las primeras décadas del sambo soviético, el deporte se practicaba y competía exclusivamente entre hombres. El contexto militar y de preparación física del Ejército Rojo que había dado origen al sambo hacía natural esta exclusividad masculina. Sin embargo, el aspecto de «autodefensa» del sambo —que era, no lo olvidemos, la razón de ser del nombre del deporte— tenía una dimensión femenina evidente: la necesidad de técnicas de defensa personal para mujeres era tan real como para los hombres.
Viktor Spiridonov, uno de los fundadores del sambo, había sido consciente de esta dimensión desde el principio: su sistema «Samoz» incluía técnicas específicamente adaptadas para personas de menor fuerza física, lo que lo hacía especialmente relevante para las mujeres. Sin embargo, la transición de este reconocimiento teórico a la práctica deportiva organizada tardó décadas.
Los años 80: el sambo femenino entra en escena
En la década de los 80, coincidiendo con la expansión internacional del sambo y con la fundación de la FIAS, el sambo femenino comenzó a organizarse como disciplina competitiva. El Primer Campeonato Mundial de Sambo Femenino se celebró en 1983 en Madrid —la misma ciudad donde nacería la FIAS al año siguiente— con participación de varias delegaciones de países del bloque soviético y algunos países occidentales.
Esta primera edición femenina fue modesta en cuanto a número de participantes, pero marcó un hito: el sambo dejaba de ser exclusivamente masculino en el ámbito internacional. Las competidoras soviéticas dominaron ampliamente esa primera edición, como era de esperar dado el mayor desarrollo del deporte en la URSS.
El desarrollo del programa técnico femenino
A diferencia de algunos deportes de combate que adaptaron el reglamento masculino para hacerlo «más seguro» para las mujeres eliminando técnicas, el sambo femenino adoptó desde el principio el mismo reglamento técnico que el masculino. Las competidoras de alto nivel de sambo femenino ejecutan el mismo catálogo de proyecciones, inmovilizaciones y llaves articulares que los hombres, con la misma variedad de llaves de pierna que distingue al sambo del judo.
Esta decisión de mantener el reglamento técnico íntegro ha contribuido a la alta calidad técnica del sambo femenino de élite. Las campeonas mundiales de sambo femenino son atletas de extraordinaria habilidad técnica, cuya formación no ha sido nunca «un sambo simplificado para mujeres» sino el sambo completo.
El sambo femenino hoy: presencia global
En la actualidad, el sambo femenino cuenta con competidoras de más de 60 países en el Campeonato Mundial de la FIAS. Las potencias tradicionales —Rusia, Belarus, Kazajistán, Mongolia— siguen siendo muy fuertes, pero el nivel de países como Japón, Venezuela, Brasil y varios países africanos ha crecido significativamente en los últimos años.
La candidatura olímpica del sambo incluye también el programa femenino, lo que añade presión positiva para desarrollar el sambo femenino en países que aspiran a la representación olímpica. La igualdad de reglamento entre hombres y mujeres es también un argumento que la FIAS utiliza en su candidatura ante el COI, que valora la paridad de género en los deportes que promueve.