Función del traje: velocidad y protección en uno
El traje de short track es un mono de cuerpo completo que debe cumplir dos objetivos aparentemente contradictorios: minimizar la resistencia aerodinámica y ofrecer protección ante caídas y contactos con cuchillas. En una disciplina donde se compite en grupo a más de 50 km/h en una pista de apenas 111 metros, ambas funciones son igualmente críticas.
La ISU especifica en su reglamento técnico que los trajes deben cubrir completamente los brazos y las piernas y estar fabricados con materiales resistentes al corte. Cualquier traje que no cumpla estos requisitos puede ser causa de descalificación antes de la competición.
Materiales: lycra de alta resistencia y tejidos anticorte
La base del traje es una lycra de alto gramaje (entre 200 y 280 g/m²), mucho más densa que la lycra convencional. Este tejido se combina con fibras de Dyneema, Kevlar o equivalentes en las zonas de mayor exposición: muslos, espinillas y parte posterior de los brazos.
La resistencia al corte se mide en niveles estandarizados (EN 388). Los trajes de competición deben alcanzar al menos el nivel 3 en las zonas críticas. Esta protección no convierte el traje en una armadura, pero sí puede marcar la diferencia entre una abrasión superficial y una herida profunda en una caída.
El tejido exterior suele tener una ligera textura o acabado técnico que mejora el flujo de aire, un detalle que en pruebas de 500 metros donde se gana o pierde por centésimas puede ser relevante.
Ajuste: ceñido pero funcional
El traje debe ajustarse perfectamente al cuerpo sin arrugas que puedan crear resistencia aerodinámica, pero con la suficiente elasticidad para no restringir los movimientos de las posiciones específicas del short track: la inclinación lateral en curva, la posición de inicio agachado y los sprints con zancada larga.
Los mejores trajes utilizan paneles de diferente rigidez según la zona: más compresivos en las piernas para beneficiar la circulación, más elásticos en la zona lumbar y cadera para facilitar la flexión. Los trajes a medida, frecuentes en élite, permiten optimizar cada panel para la anatomía del atleta.
Protección de cadera integrada
Una característica específica del traje de short track es la incorporación de almohadillas de protección en la zona de la cadera. En las caídas, la cadera es el primer punto de impacto, y una almohadilla de espuma EVA o gel integrada en el tejido reduce el riesgo de hematomas y lesiones óseas.
Algunos modelos llevan esta protección cosida directamente en el forro interior del traje; otros la incorporan en bolsillos específicos donde se puede retirar para lavar. Para competidores que prefieren no llevar esta protección integrada por razones de peso o aerodinámica, existen pantalones o shorts de protección independientes que se llevan debajo del traje.
Marcas y precios
- Bont: ofrece trajes específicos de short track con materiales anticorte de alta gama. Precio: 200-500€.
- Bioracer (Bélgica): fabricante histórico de ropa de ciclismo y patinaje, con buena presencia en Europa. Precio: 180-400€.
- Descente (Japón): dominante en Asia, muy presente en competiciones internacionales. Precio: 200-450€.
- Musto y fabricantes locales: opciones más económicas para iniciación y nivel club. Precio: 100-200€.
Para entrenamiento, muchos patinadores usan calentadores de lycra sobre los que añaden las protecciones individuales (espinilleras, protector de cadera) en lugar del traje de competición.