El short track en España existe, tiene sus apasionados y sus practicantes, pero vive en una realidad completamente diferente a la de los países donde el deporte está masificado. En un país donde el acceso al hielo requiere desplazarse a instalaciones específicas, donde el clima no favorece la cultura de deportes de invierno y donde la competencia por los recursos económicos y la atención mediática es feroz, el short track ha construido una pequeña pero apasionada comunidad de practicantes.
El ecosistema de instalaciones de hielo en España
El primer desafío del short track en España es puramente logístico: necesita hielo, y el hielo artificial requiere instalaciones específicas. A diferencia de los países nórdicos, donde los lagos y ríos se congelan en invierno y ofrecen espacios naturales de patinaje, o de los países asiáticos donde los programas deportivos estatales han construido redes de instalaciones de hielo, España tiene un número reducido de pistas de hielo concentradas principalmente en las grandes ciudades y en algunas zonas de montaña.
Las principales instalaciones con capacidad para el short track son:
Palacio de Hielo de Madrid: El principal pabellón de hielo de Madrid, con pista de 60 x 30 metros estándar, es el escenario más habitual de las competiciones nacionales de short track. También acoge otras modalidades de patinaje y hockey.
Pista de hielo de Jaca (Huesca): La ciudad aragonesa, con una larga tradición en los deportes de invierno, tiene una instalación de hielo que ha acogido competiciones nacionales de patinaje de velocidad.
Palacio de los Deportes de Vitoria: La instalación alavesa tiene capacidad para patinaje de velocidad y ha albergado competiciones de short track en distintas ocasiones.
Instalaciones en Cataluña: Cataluña tiene varias pistas de hielo, incluyendo el Palau de Gel de Puigcerdà (en los Pirineos), que ha sido sede de competiciones de deportes de invierno.
La Real Federación Española de Deportes de Invierno
La RFEDI gestiona el short track junto con otras modalidades de patinaje de velocidad y deportes de invierno. Organiza el Campeonato de España de Short Track y mantiene un equipo nacional para las competiciones internacionales de menor nivel, principalmente el Campeonato de Europa y algunas pruebas del circuito continental de la ISU.
El programa de desarrollo de la RFEDI para el short track es modesto en recursos pero ambicioso en objetivos: ampliar la base de practicantes mediante la colaboración con las pistas de hielo existentes, mejorar la visibilidad del deporte a través de las redes sociales y los medios digitales, y crear un circuito nacional de competiciones que dé continuidad a los mejores practicantes.
Los desafíos estructurales
El short track en España enfrenta varios obstáculos difíciles de superar en el corto plazo:
El coste del hielo: El tiempo de pista en los pabellones de hielo es caro, y los atletas y clubes de short track compiten por ese tiempo con el hockey sobre hielo (mucho más popular), el patinaje artístico y otros usuarios. Esto limita las horas de entrenamiento disponibles para los patinadores de short track.
La base de practicantes: Sin una tradición cultural que lleve a los niños al hielo de manera masiva, el short track no puede seleccionar talento de una base suficientemente amplia para producir atletas de nivel internacional.
La financiación: Los deportes de invierno en general —y el short track en particular— tienen dificultades para acceder a la financiación pública en un país donde el fútbol y el baloncesto acaparan la atención y los recursos.
Las esperanzas: tecnología y globalización
La creciente disponibilidad de contenido de short track en plataformas digitales —la Copa del Mundo ISU se puede ver por streaming en muchos países— está generando interés entre jóvenes españoles que descubren el deporte a través de internet. Algunos de estos aficionados se acercan a las pistas de hielo para probarlo, lo que podría ser el germen de una generación de practicantes motivados por el deporte que han visto en pantalla antes de probarlo sobre el hielo.