Tony Hawk y el 900: el momento que lo cambió todo
El 27 de junio de 1999, en los X Games celebrados en San Francisco, Tony Hawk se lanzó una y otra vez contra una rampa vert mientras el tiempo de la competición se agotaba. En el decimocuarto intento logró completar el truco que nadie había conseguido en competición oficial: el 900, dos giros y medio en el aire antes de aterrizar sobre la tabla. La multitud estalló, las cámaras de ESPN captaron cada segundo y la imagen de Hawk alzando el brazo al cielo dio la vuelta al mundo.
Ese momento cristalizó décadas de evolución técnica y cultural. Hawk no era solo el mejor skater vert del mundo; era el embajador de un deporte que había pasado de la marginalidad al prime time televisivo. Su franquicia de videojuegos Tony Hawk’s Pro Skater, lanzada ese mismo año, vendió más de 30 millones de copias y presentó el skateboard a una generación entera que nunca había puesto un pie en una rampa.
Rodney Mullen y la revolución del ollie en el suelo
Si Hawk es el rey del vert, Rodney Mullen es el padre del street skating moderno. Entre 1981 y 1985, este skater de Florida inventó en el suelo plano una cantidad de trucos que sigue siendo difícil de creer: el flatground ollie, el kickflip, el heelflip, el impossible y docenas más. La mayoría de los trucos que cualquier skater aprende hoy tienen en Mullen su inventor directo.
El flatground ollie —saltar con la tabla sin agarrarla con las manos— fue la pieza fundamental que hizo posible el street skating tal como lo conocemos. Sin ese truco, no existirían las escaleras, las barandillas ni las plazas como escenarios skate. Mullen recibió el reconocimiento tardío que merecía cuando la revista Thrasher lo nombró el skater más influyente de todos los tiempos.
Los X Games y la televisión: el deporte sale del underground
La creación de los X Games por parte de ESPN en 1995 supuso la mayor palanca de popularización del skateboard de su historia. Por primera vez, competiciones de skateboard, BMX y snowboard tenían cobertura televisiva en horario de máxima audiencia, patrocinadores corporativos y premios en metálico de decenas de miles de dólares. El skateboard dejó de ser un deporte de underground para convertirse en entretenimiento de masas.
El circuito generó estrellas como Bob Burnquist, cuyas actuaciones en la mega ramp establecieron nuevos estándares de lo posible, o Bucky Lasek, cinco veces campeón en vert. La globalización del deporte se aceleró: equipos brasileños, japoneses y europeos comenzaron a competir al más alto nivel.
Tokio 2020: la llegada a los Juegos Olímpicos
La inclusión del skateboard en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 fue el reconocimiento institucional más alto que el deporte ha recibido. El japonés Yuto Horigome ganó el oro en street masculino, mientras que la brasileña Rayssa Leal, con solo 13 años, se colgó la plata, convirtiéndose en la segunda deportista más joven en ganar una medalla olímpica. En park femenino, la australiana Keegan Palmer hizo historia. En park femenino, Sakura Yosozumi ganó el oro.
El hecho de que los medallistas fueran tan jóvenes —varios de ellos adolescentes— envió un mensaje claro: el skateboard es un deporte sin techo que sigue renovándose con cada generación. Desde aquellas tablas de madera con ruedas de patín en las aceras de California hasta el podio olímpico, el camino recorrido en apenas seis décadas no tiene precedentes en el mundo del deporte contemporáneo.