La Copa del Mundo de Skeleton, organizada por la Federación Internacional de Bobsleigh y Skeleton (IBSF), es el circuito de referencia del deporte a nivel mundial y el escenario donde se construyen las reputaciones y se prueban los talentos que luego brillarán en los Juegos Olímpicos. Con una historia que arranca en la era pre-olímpica del retorno del deporte en los años 80 y que se consolidó a partir del retorno olímpico en 2002, la Copa del Mundo de skeleton ha evolucionado hasta convertirse en un circuito con una base internacional sólida y un nivel competitivo muy alto en las categorías masculina y femenina.
El funcionamiento del circuito es el habitual en los deportes de invierno: varios eventos a lo largo de la temporada, cada uno en una pista diferente, con puntos que se acumulan hasta determinar al campeón al final del año. La diversidad de pistas garantiza que el campeón de la Copa del Mundo debe ser competitivo en instalaciones con perfiles técnicos muy distintos: desde la pista más rápida del mundo en Whistler hasta la técnica y exigente de Altenberg, pasando por la histórica de St. Moritz con su diseño natural único. Esta variedad hace que el título de la Copa del Mundo tenga un peso propio como indicador de excelencia global, más allá de los Juegos Olímpicos o el Campeonato del Mundo.
El dominio masculino de Martins Dukurs (Letonia) durante la primera mitad de la década de 2010 es el fenómeno más notable de la historia de la Copa del Mundo de skeleton. El piloto letón acumuló ocho títulos de Copa del Mundo consecutivos, una racha que colocó al skeleton de Letonia —un país de apenas dos millones de habitantes sin grandes tradiciones en el deporte de invierno— en el centro del mapa mundial del deporte de deslizamiento. En el ámbito femenino, la Copa del Mundo ha tenido un panorama más variado, con campeonas de Gran Bretaña, Alemania, Canadá y Rusia compitiendo por los títulos anuales.