El sistema de puntuación de la Copa del Mundo de skeleton, gestionado por la Federación Internacional de Bobsleigh y Skeleton (IBSF), sigue el modelo estándar del circuito de deportes de invierno: puntos acumulativos a lo largo de la temporada que determinan un campeón global que ha demostrado consistencia y nivel superior en todas las pistas y condiciones del calendario. Es un sistema que recompensa la regularidad además del talento puntual, y que diferencia al campeón de la Copa del Mundo del campeón olímpico, que puede conseguirse con solo cuatro mangas perfectas.
El esquema de puntos asigna 100 unidades al ganador de cada prueba, con escalas decrecientes para los siguientes puestos —típicamente 80 para el segundo, 60 para el tercero, y así sucesivamente hasta los últimos posiciones que reciben 1 punto. En cada evento de Copa del Mundo pueden disputarse una o dos pruebas de skeleton por categoría (hombres y mujeres por separado), y los puntos de ambas cuentan para la clasificación. Al final de la temporada, que habitualmente se cierra con las pruebas de febrero, los puntos de todas las competiciones se suman y el resultado determina al campeón de la Copa del Mundo en cada categoría.
El campeón de la Copa del Mundo ostenta un título que en el mundo del skeleton tiene un prestigio particular: durante temporadas donde no hay Juegos Olímpicos, es el reconocimiento más alto del deporte. En años olímpicos, muchos atletas ponen el foco en los Juegos y pueden no maximizar sus resultados en el resto del circuito, lo que abre el título de Copa del Mundo a atletas más consistentes aunque no sean los absolutos favoritos al podio olímpico. Esta dualidad entre el título olímpico puntual y el título de Copa del Mundo temporada a temporada ha definido las narrativas del skeleton de élite durante las últimas décadas.