En el snooker del siglo XXI, la figura de Mark Selby ocupa un lugar especial. No tiene el genio natural de Ronnie O’Sullivan ni el historial de dominio absoluto de Stephen Hendry, pero sus cuatro títulos mundiales y su consistencia durante más de una década en la élite del deporte lo convierten en uno de los grandes de la historia moderna del snooker.
Los inicios en Leicester
Selby nació en Leicester en 1983 y comenzó a jugar al snooker desde niño en los clubs locales de la ciudad. Leicester no es una ciudad con tradición especial en el snooker, pero Selby encontró allí su camino. Se hizo profesional a los 17 años y tardó varios años en establecerse en el circuito, construyendo su juego a base de trabajo y análisis.
A diferencia de jugadores como O’Sullivan, cuyo talento fue evidente desde el primer día, Selby fue puliendo sus habilidades de manera más gradual. Su estilo táctico, basado en el safety y en forzar errores del rival, requirió tiempo para desarrollarse a nivel profesional: es más difícil dominar ese estilo que el ataque puro, porque exige una lectura constante del juego y de las posibilidades de la mesa.
Los cuatro títulos mundiales
Selby ganó su primer Campeonato del Mundo en 2014, derrotando a Ronnie O’Sullivan en la final. Fue un partido épico que ilustró perfectamente la dinámica entre los dos estilos: O’Sullivan brillante y atacante, Selby paciente y táctico, forzando errores hasta que la diferencia de frames fue irreversible.
Los siguientes títulos llegaron en 2016, 2017 (dos años consecutivos, lo que demostró que no fue un accidente) y 2021, este último en condiciones atípicas por la pandemia de COVID-19. En total, cuatro títulos que lo sitúan solo por detrás de O’Sullivan (7), Hendry (7), Steve Davis (6) y Ray Reardon (6) en la lista histórica.
El maestro del safety
La seña de identidad de Selby es su juego de safety: la capacidad para colocar la bola blanca en posiciones donde el rival no tiene ninguna línea directa a la bola que debe jugar. Sus safeties son exquisitamente calculados: no solo bloquean al rival sino que simultáneamente dejan las bolas en posiciones donde la mesa no será favorable para el contrario en el turno siguiente.
Este estilo genera debates entre los aficionados: algunos lo encuentran aburrido en comparación con el snooker atacante de O’Sullivan o Trump; otros lo consideran la forma más sofisticada de jugar al deporte. Selby se sitúa claramente en la segunda posición: “El snooker es un deporte de estrategia”, ha declarado en múltiples entrevistas.
La consistencia como virtud
Lo que define a Selby más allá de sus títulos es la consistencia: durante más de una década ha estado entre los cuatro mejores jugadores del mundo de manera regular. Mientras otros han tenido picos brillantes seguidos de bajones, Selby ha mantenido un nivel sólido que le ha permitido ganar cuando otros fallaban.
Esta consistencia también se refleja en su comportamiento: es uno de los jugadores más apreciados en el vestuario del circuito, reconocido por su fair play y por su capacidad para aceptar las derrotas sin dramas. Su imagen de “bufón” es engañosa: dentro de la mesa, Selby es el profesional más serio y calculador del snooker moderno.