La historia olímpica del softbol es una de las más agitadas del deporte moderno: inclusión tardía, hegemonía estadounidense, histórica derrota ante Japón, exclusión polémica y regreso triunfal. En pocas décadas, el softbol olímpico ha vivido más capítulos dramáticos que muchos otros deportes en toda su historia.
Atlanta 1996: el debut olímpico
El softbol femenino se convirtió en deporte olímpico en los Juegos de Atlanta 1996. Fue un debut esperado durante años: el softbol ya era uno de los deportes más practicados de Estados Unidos y varios países americanos, asiáticos y australianos tenían selecciones de alto nivel.
El torneo inaugural de Atlanta contó con ocho selecciones. Estados Unidos ganó el oro de manera convincente, con un equipo liderado por la pitcher Lisa Fernandez y la potencia ofensiva de Dot Richardson y Crystl Bustos. La selección americana no perdió ni un partido en todo el torneo. El resultado del primer oro olímpico de softbol fue recibido con gran entusiasmo en el mundo del deporte femenino americano.
Sydney 2000 y Atenas 2004: la era dorada de USA
En Sydney 2000 y Atenas 2004, Estados Unidos revalidó su condición de potencia imbatible del softbol olímpico. En Sydney, la selección americana volvió a ganar el oro, aunque con más dificultades, perdiendo algún partido en la fase de grupos. En Atenas 2004, el equipo de USA fue sencillamente devastador: ganó los nueve partidos que disputó sin conceder una sola carrera, liderado por la pitcher Jennie Finch, que completó una actuación olímpica que pasó a la historia del deporte.
Tres oros consecutivos convirtieron a Estados Unidos en la selección dominante del softbol olímpico, pero también generaron una sensación entre otros países de que el deporte necesitaba equilibrar más el nivel.
Pekín 2008: Japón rompe la hegemonía
El Juego de Pekín 2008 fue el escenario del mayor vuelco de la historia del softbol olímpico. La selección de Japón, liderada por la extraordinaria pitcher Yukiko Ueno, logró derrotar a Estados Unidos en la final y conquistar el primer oro olímpico japonés en softbol.
La final fue épica: Ueno, que ya había pitcheado decenas de innings en los días anteriores del torneo, lanzó el partido decisivo con una actuación heroica. Japón ganó 3-1, y el mundo del softbol tuvo su primer campeón olímpico no americano. Fue también el último torneo olímpico de softbol durante doce años.
La exclusión: Londres 2012 y Río 2016
En julio de 2005, el Comité Olímpico Internacional votó la exclusión del béisbol y el softbol del programa olímpico a partir de los Juegos de Londres 2012. La decisión fue uno de los momentos más oscuros de la historia reciente del softbol.
Las razones alegadas por el COI incluyeron la falta de participación de los mejores jugadores de béisbol (los de la MLB no participaban en los Juegos) y una supuesta falta de implantación global de ambos deportes. Paradójicamente, el softbol era y es uno de los deportes más practicados del mundo, con decenas de millones de jugadores en todos los continentes.
La exclusión provocó una reacción intensa en la comunidad del softbol internacional. La ISF y más tarde la WBSC trabajaron durante años para revertir la decisión.
El regreso: Tokio 2020
La perseverancia de la comunidad del softbol y la estrategia de presentación conjunta con el béisbol dieron sus frutos. El béisbol y el softbol regresaron al programa olímpico en los Juegos de Tokio 2020 (celebrados en 2021 por la pandemia de COVID-19) como deporte invitado del país anfitrión, Japón.
El torneo de Tokio 2020 fue memorable. Japón, jugando en casa, ganó el oro con Yukiko Ueno lanzando de nuevo en momentos cruciales del torneo. En la final, Japón derrotó a Estados Unidos 2-0. La imagen de Ueno, ahora con 38 años, celebrando un segundo oro olímpico con más de una década de diferencia, fue una de las más emotivas de los Juegos.
París 2024: continuidad del deporte
El béisbol/softbol fue incluido también en el programa de los Juegos de París 2024, confirmando la estabilidad del retorno olímpico. La presencia del softbol en los Juegos es ahora una realidad consolidada, aunque su permanencia a largo plazo depende de las decisiones del COI para cada edición.