En el mundo de los deportes de combate, el sumo tiene la particularidad de que los combates más cortos duran menos de dos segundos y los más largos pueden superar los diez o quince minutos. Esta amplitud de duración no tiene equivalente en ningún otro deporte de lucha.
Por qué ocurren los combates muy largos
La mayoría de los combates de sumo se resuelven en segundos porque uno de los dos luchadores consigue una ventaja posicional decisiva desde el tachi-ai y la convierte en victoria con relativa rapidez. Pero cuando dos luchadores de nivel similar se bloquean mutuamente en una posición de agarre del mawashi sin que ninguno pueda avanzar, el combate puede estancarse durante minutos.
En la posición de bloqueo mutuo, cada luchador sujeta el mawashi del rival y aplica fuerza para empujarle fuera del dohyo, pero el rival aplica fuerza igual y en sentido contrario. El resultado es una especie de forcejeo estático de alta intensidad en el que ninguno de los dos puede avanzar sin perder el equilibrio.
El mizu-iri: la pausa reglamentaria
Cuando un combate se prolonga durante varios minutos sin que haya movimiento significativo, el gyoji puede decretar el mizu-iri. Este procedimiento tiene su propio ritual. El gyoji para el combate, los luchadores se separan manteniendo exactamente la posición que tenían, y el oyakata de cada uno entra al dohyo para secarles el sudor, darles agua y ajustar el mawashi. Después, los luchadores vuelven a adoptar exactamente la misma posición de bloqueo y el combate se reanuda.
Los combates más largos de la historia
En la era moderna del sumo (desde mediados del siglo XX), existen combates documentados que han superado los 10 y en algún caso los 15 minutos. Estos enfrentamientos maratonianos se producen principalmente entre luchadores de estilo yori que consiguen un agarre doble del mawashi y ninguno puede superar la resistencia del otro.
En la era anterior al sumo moderno, con torneos de distinto formato y reglas ligeramente diferentes, se documentaron combates aún más largos. Algunos relatos históricos hablan de combates que se prolongaron durante más de una hora con múltiples interrupciones.
El torinaoshi: cuando hay que repetir desde cero
Si un combate se reinicia tras el mizu-iri y sigue sin resolverse en un tiempo razonable, o si la posición de reinicio no puede reproducirse fielmente, el gyoji puede decretar el torinaoshi: la repetición completa del combate desde el tachi-ai inicial. Este caso es muy raro en el sumo moderno pero ha ocurrido y añade una capa adicional de drama y agotamiento físico a los combates más prolongados.
El factor físico de los combates largos
Más allá del aspecto reglamentario, los combates muy largos son una prueba física extrema. Mantener la posición de bloqueo durante varios minutos, con el rival aplicando fuerza constante y la propia musculatura en tensión máxima, es agotador hasta para los rikishi más grandes y fuertes. La resistencia física, la capacidad de mantener el agarre del mawashi y la tolerancia al dolor muscular son tan importantes como la técnica en los combates de larga duración.