En el universo del sumo existen récords deportivos y existen leyendas. Las 69 victorias consecutivas de Futabayama pertenecen a las dos categorías simultáneamente: son un hecho estadístico verificado y una historia que el tiempo ha convertido en parte del alma del sumo japonés.
El contexto de la racha
La racha de Futabayama comenzó en el Hatsu Basho de enero de 1936, cuando el yokozuna tenía 23 años. El sistema del sumo de la época era diferente al moderno: los torneos se celebraban dos veces al año (en enero y en mayo en Tokio, con torneos adicionales en Osaka), y cada torneo duraba 10 días en lugar de los 15 actuales. Esto hace que la comparación directa con las rachas modernas sea compleja, aunque los expertos coinciden en que la dificultad de las 69 victorias de Futabayama es al menos equivalente a cualquier racha del sumo moderno.
El elemento de la ceguera
Uno de los factores que hace aún más extraordinaria la racha es que Futabayama era ciego del ojo derecho desde niño, a consecuencia de una infección. Esta limitación visual debería haber sido una desventaja enorme en un deporte donde la lectura del rival y la reacción en tiempo real son fundamentales. Sin embargo, Futabayama desarrolló una especie de intuición que compensaba con creces la falta de visión binocular, procesando las señales de posición y movimiento del rival de formas que los científicos del deporte no han podido explicar completamente.
Los rivales de la racha
Durante los tres años de la racha, Futabayama se enfrentó a todos los mejores luchadores de su época, incluyendo varios yokozunas y ozekis. Ninguno pudo derrotarle. La diversidad de los rivales y la consistencia de las victorias es lo que hace estadísticamente más impresionante la racha: no fue una serie de victorias fáciles contra rivales inferiores, sino un dominio total frente a la élite del sumo de la época.
El final de la racha y la respuesta histórica
El combate contra Minanishiki en enero de 1939 que terminó la racha es uno de los momentos más recordados de la historia del sumo. Lo que convirtió la derrota en leyenda fue la reacción de Futabayama: el mensaje a su maestro espiritual zen atribuyendo la derrota a su propia complacencia en lugar de al mérito del rival fue interpretado como la expresión perfecta de la hinkaku del yokozuna.
80 años después
En 2026, más de ochenta años después de que comenzara la racha, las 69 victorias consecutivas siguen siendo el récord más respetado del sumo. Hakuho se acercó con sus 63 victorias, pero no llegó. La convicción extendida entre los analistas del sumo es que este récord seguirá en pie durante muchas décadas más.