Si hay una técnica que define el sumo, esa es el yorikiri. La imagen de un rikishi empujando a su rival hacia el borde del dohyo con un agarre firme del mawashi es la fotografía mental que cualquier aficionado al sumo tiene grabada. Es el kimarite más practicado, más estudiado y, en cierto modo, el más difícil de ejecutar perfectamente.
Qué es el yorikiri
El yorikiri se traduce aproximadamente como “forzar la salida con agarre”. El luchador agarra el mawashi del rival (con uno o ambos brazos), mantiene una posición baja y empuja hacia atrás hasta sacarle del dohyo. Parece simple, pero ejecutar un yorikiri limpio contra un rival que resiste con toda su fuerza requiere técnica, equilibrio y potencia coordinados.
El agarre: el fundamento de todo
El yorikiri no es posible sin un agarre firme del mawashi. El proceso empieza por la batalla del agarre tras el tachi-ai: el luchador debe conseguir introducir una o ambas manos en el mawashi del rival antes de que este lo impida.
Las dos posiciones de agarre son:
- Uwate (agarre superior): El brazo pasa por encima del brazo del rival y agarra el mawashi desde arriba.
- Shitate (agarre inferior): El brazo pasa por dentro del espacio entre el rival y el propio cuerpo y agarra el mawashi desde abajo.
La posición del cuerpo
Una vez conseguido el agarre, la posición del cuerpo es crítica. Los elementos clave son: cadera baja (rodillas dobladas), pecho pegado o muy cerca del pecho del rival, y espalda relativamente recta. El cuerpo debe estar en posición de transmitir fuerza de abajo hacia arriba: las piernas empujan, las caderas avanzan y los brazos sostienen el agarre.
El empuje hacia el borde
El movimiento de empuje del yorikiri es una serie de pasos cortos y rápidos hacia delante. Cada paso desplaza el cuerpo hacia el rival y le hace retroceder un poco más. Los pies no pueden quedarse estáticos: deben seguir el movimiento del cuerpo, siempre en posición de generar nuevo impulso.
La llegada al tawara
Cuando el rival llega cerca del tawara (el límite del dohyo), puede intentar una resistencia de última hora usando la cuerda como apoyo para evitar caer. El ejecutor del yorikiri debe mantener la presión y la posición, sin precipitarse ni levantar el centro de gravedad, hasta que el rival pise fuera del círculo.