Las quillas son la parte menos visible pero más técnicamente sofisticada de una tabla de surf. Escondidas bajo el casco, en contacto permanente con el agua mientras el surfista maniobra, las quillas son el sistema de control que hace posible todo lo que ocurre sobre la tabla. Su diseño, tamaño, posición y configuración determinan cómo responde la tabla a las instrucciones del surfista y cómo interactúa con las distintas formas y velocidades de las olas.
La historia de las quillas en el surf moderno es una historia de experimentación continua. Las primeras tablas de surf de los polinesios no llevaban quillas, lo que las hacía difíciles de controlar. La primera quilla de surf moderno la instaló Tom Blake en 1935, adaptando una quilla de barco. Durante décadas se usaron quillas simples hasta que la revolución del thruster, la configuración de tres quillas, transformó el surf en la década de 1980. El thruster, al combinar la estabilidad de la quilla central con la velocidad y el agarre de las dos laterales, permitió un estilo de surf mucho más vertical y poderoso que redefinió lo que era posible sobre una ola.
La ciencia del diseño de quillas es hoy una disciplina especializada donde se aplican principios de hidrodinámica, materiales compuestos y biomecánica del surf. Los fabricantes de quillas de alto rendimiento usan materiales como la fibra de vidrio, el carbono y el policarbonato en combinaciones específicas para lograr diferentes características de rigidez y flex. Un ligero flex en la punta de la quilla puede mejorar la aceleración en el exit de las maniobras, mientras que mayor rigidez en la base proporciona agarre en los giros más radicales. Estos detalles, invisibles para el espectador, marcan diferencias perceptibles para los surfistas profesionales que prueban y ajustan su equipo constantemente.