El dojang es el espacio sagrado donde tiene lugar la práctica del taekwondo. Más que un simple gimnasio, el dojang representa el lugar donde el practicante no solo desarrolla sus habilidades físicas, sino también su carácter y su disciplina mental. La palabra coreana combina «do» (camino o disciplina, el mismo componente que aparece en palabras como taek-won-do) y «jang» (lugar o sala), creando un concepto que va más allá de la funcionalidad deportiva para adquirir un significado casi filosófico.
En términos físicos, un dojang moderno está equipado con suelo de colchonetas de goma EVA o de tatami que amortiguan los impactos de las patadas de práctica y facilitan el trabajo de técnicas en el suelo. El espacio debe ser lo suficientemente amplio para que los practicantes puedan realizar sus poomsae sin interferirse entre sí y para que en los entrenamientos de kyorugi haya espacio para varios combates simultáneos. La iluminación debe ser adecuada y la temperatura regulada para garantizar un entorno seguro de práctica.
A diferencia de un gimnasio deportivo convencional, el dojang tiene una dimensión cultural importante. Las reglas de comportamiento dentro del dojang son parte de la enseñanza del taekwondo: está prohibido hablar sin permiso, se exige puntualidad, se deben mantener el uniforme limpio y los pies desnudos y se debe saludar siempre al entrar y salir. Estas normas no son arbitrarias sino que forman parte del sistema de valores que el taekwondo transmite a sus practicantes: respeto, disciplina y humildad.