El kyorugi es la modalidad de combate del taekwondo y la que ha catapultado a este deporte a la escena deportiva mundial. Desde su inclusión como deporte de exhibición en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 y como deporte oficial desde Sídney 2000, el kyorugi se ha convertido en uno de los deportes de combate más seguidos del planeta. El término coreano «kyorugi» significa literalmente «combate» o «confrontación», y describe la esencia de esta disciplina: dos competidores que se enfrentan con patadas y puñetazos reglamentados en un área delimitada.
El kyorugi moderno está marcado por el uso de sistemas de puntuación electrónica que han transformado la forma en que se practica y se entrena el deporte. Los hogus (protectores de tronco) y los cascos electrónicos detectan automáticamente los impactos válidos y asignan puntos en tiempo real, reduciendo la subjetividad que existía antes con los árbitros laterales. Este cambio tecnológico ha favorecido las patadas de alto impacto, especialmente las giratorias y las dirigidas a la cabeza, que generan señales más potentes en los sensores.
Desde el punto de vista táctico, el kyorugi es un deporte de gran complejidad estratégica. Los competidores de élite trabajan extensamente la distancia de combate, el control del tiempo (ritmo y pausa), los fintas para descolocar al rival y la capacidad de encadenar combinaciones de patadas en el momento preciso. La preparación física es también fundamental: los combates requieren explosividad, resistencia a la fatiga y una velocidad de reacción muy desarrollada para anticiparse a los ataques del adversario.