El tuit-chagi es la patada trasera del taekwondo y una de las técnicas más sorprendentes y efectivas del arte marcial coreano. Su mecánica es contraintuitiva: para atacar hacia adelante, el practicante primero gira la espalda hacia el adversario y luego lanza el pie hacia atrás (que es la dirección del rival una vez completado el giro). Este movimiento paradójico es precisamente lo que hace al tuit-chagi tan difícil de anticipar: el adversario ve cómo su rival gira y en décimas de segundo recibe un impacto de talón que no esperaba.
La potencia del tuit-chagi es notable incluso entre las técnicas de pierna del taekwondo. El giro del cuerpo genera un impulso rotacional que se suma a la extensión directa de la pierna, multiplicando la fuerza del impacto. Los mejores practicantes de tuit-chagi pueden generar impactos de enorme potencia que atraviesan incluso guardias defensivas bien colocadas. Por eso esta técnica es muy valorada como arma de contraataque: cuando el adversario avanza en ataque, una rotación rápida seguida de tuit-chagi puede detener su impulso y sumar puntos simultáneamente.
En el sistema de puntuación del kyorugi moderno, el tuit-chagi recibe una bonificación por ser técnica giratoria, lo que lo ha convertido en una de las patadas más entrenadas en los gimnasios de alto rendimiento. Los atletas de élite trabajan el tuit-chagi tanto como ataque de iniciativa como en situaciones de contraataque, desarrollando la velocidad de giro y la precisión de impacto necesarias para ejecutarlo en los escasos centímetros de distancia que suele haber entre dos competidores de kyorugi en activo. Su dominio es una señal inequívoca de la madurez técnica de un practicante de taekwondo.