El tejo del Tolima tiene un sabor especial. En este departamento del centro de Colombia, donde el sol calienta con fuerza y el ambiente festivo es una constante de la vida social, el tejo se juega con una intensidad y una espectacularidad que lo diferencia incluso del resto de Colombia. Y durante décadas, el nombre más asociado a ese tejo tolimense de alta intensidad fue el de Pedro Antonio Morales.
El Tolima y su tradición tejera
Para entender a Pedro Antonio Morales hay que entender el Tolima. Este departamento tiene una de las tradiciones tejeras más arraigadas de Colombia, con una concentración especialmente alta en la ciudad de Ibagué y en los municipios del norte del departamento. Las fiestas del Tolima —las más famosas son el Festival Folclórico Colombiano de Ibagué— siempre han incluido el tejo como uno de sus elementos centrales.
En este ambiente, los jugadores de tejo del Tolima aprenden desde niños a jugar con el público mirando, con el ambiente festivo de fondo, con la presión de representar a su barrio, su municipio o su departamento. Esta formación en contextos de alta exigencia social produce jugadores acostumbrados a la presión.
Los comienzos en Ibagué
Pedro Antonio Morales nació en 1963 en Ibagué, la capital del Tolima. Creció en un barrio donde el tejo era un deporte de fin de semana obligatorio, donde los padres jugaban y los hijos aprendían observando. Su iniciación formal en el tejo competitivo llegó en la adolescencia, cuando comenzó a participar en los torneos de su barrio y a destacar por la fuerza y la espectacularidad de sus lanzamientos.
El estilo de Morales se definió pronto: era un jugador de mechas. Mientras otros buscaban el equilibrio entre la explosión y la precisión, Morales apostaba decididamente por los tres puntos de la mecha. Su lanzamiento, potente y directo, iba diseñado para impactar con fuerza en el centro del cajón, maximizando las probabilidades de explosión aunque a veces sacrificando algo de exactitud.
La carrera en la Liga del Tolima
A lo largo de los años ochenta y noventa, Pedro Antonio Morales se convirtió en el jugador más representativo de la Liga del Tolima. Sus títulos departamentales se sucedieron con regularidad, y su figura se convirtió en referencia del tejo tolimense en todo el circuito nacional.
Su participación en los Campeonatos Nacionales aportó varias actuaciones memorables. En la modalidad de parejas, donde el carácter explosivo de su juego se compensaba con la precisión de sus compañeros, Morales llegó en varias ocasiones a semifinales y disputó partidas que los aficionados al tejo todavía recuerdan.
El organizador y el promotor
Paralela a su carrera deportiva, Pedro Antonio Morales desarrolló una intensa actividad organizativa dentro del tejo tolimense. Fue uno de los impulsores de la estructuración de la Liga del Tolima y trabajó para que el departamento tuviera representación y voz en la Federación Colombiana de Tejo durante los años previos y posteriores a la declaración del tejo como deporte nacional en el año 2000.
Este trabajo de organización y promoción, menos visible que los títulos y las jugadas espectaculares, es quizás su contribución más duradera al tejo colombiano. Gracias a personas como Morales, el tejo del Tolima tiene hoy una estructura sólida que proyecta regularmente jugadores al nivel nacional.
El legado en el Tolima
Pedro Antonio Morales se retiró de la competición activa a principios de los años dos mil, pero su influencia en el tejo tolimense sigue siendo palpable. Los jugadores que formó, los torneos que ayudó a organizar y la cultura de juego espectacular y festivo que encarnó han dejado una huella indeleble en el tejo de su departamento.
En Ibagué, su nombre es sinónimo de tejo de alta intensidad: el tejo donde cada mecha que explota es una fiesta y cada lanzamiento es un acontecimiento.