En la historia del tejo colombiano, la figura de Rosa Helena Ariza ocupa un lugar especial: es la jugadora que más títulos nacionales femeninos ha acumulado y, al mismo tiempo, la persona que más ha hecho por visibilizar y desarrollar el tejo como deporte de mujeres en Colombia.
Los comienzos en un deporte de hombres
Cuando Rosa Helena Ariza empezó a jugar al tejo de forma competitiva en los años noventa, la categoría femenina del deporte era prácticamente inexistente a nivel organizativo. El tejo era un deporte que las mujeres observaban o jugaban ocasionalmente de forma recreativa, pero en el que raramente competían de forma organizada y reconocida.
Ariza, nacida en Cundinamarca en 1975, creció en un entorno donde el tejo era una actividad habitual de la familia y del barrio. Su padre y sus hermanos jugaban al tejo con regularidad, y ella no tardó en querer participar en las partidas. La resistencia inicial —“esto es cosa de hombres”— fue un obstáculo que superó con la misma determinación que más tarde aplicaría a sus lanzamientos en los campeonatos nacionales.
El estilo: potencia y precisión combinadas
Técnicamente, Rosa Helena Ariza es conocida por ser una de las pocas jugadoras que combina potencia y precisión en igual medida. Su lanzamiento tiene la fuerza suficiente para que el disco llegue con energía a las mechas —asegurando las explosiones— pero con el control necesario para mantener la precisión en la dirección.
Esta combinación no es frecuente en el tejo. La mayoría de los jugadores optan por uno de los dos extremos: o priorizan la fuerza para maximizar las explosiones de mecha, o priorizan la precisión para colocar el disco cerca del bocín. Ariza ha sido una de las pocas jugadoras que ha dominado ambas facetas con consistencia.
Los títulos nacionales
A lo largo de más de dos décadas de competición, Rosa Helena Ariza ha acumulado varios títulos en el Campeonato Nacional de Tejo en la categoría femenina, tanto en la modalidad individual como en parejas. Su palmarés la convierte en la jugadora femenina más laureada de la historia del tejo colombiano, un título que llevaría con orgullo incluso si no fuera acompañado de todo el trabajo que ha hecho por el desarrollo del deporte femenino.
Sus finales nacionales más recordadas son las disputadas en categoría individual, donde su duelo con otras grandes jugadoras de la Liga Bogotana y la Liga Boyacense crearon momentos de alta tensión que el mundo del tejo femenino no había vivido antes.
El activismo por la igualdad
Tan importante como sus títulos es el trabajo de Rosa Helena Ariza por la igualdad de género en el tejo. Durante años presionó a la Federación Colombiana de Tejo y a las ligas departamentales para que las categorías femeninas recibieran el mismo tratamiento que las masculinas en términos de recursos, calendarios, visibilidad y premios.
Su argumento siempre fue el mismo: el tejo es el deporte nacional de Colombia, y Colombia no es solo de hombres. Las mujeres que juegan al tejo con el mismo compromiso y el mismo nivel técnico que los hombres merecen las mismas oportunidades de competir y ser reconocidas.
Legado e inspiración
Hoy, el crecimiento de la participación femenina en el tejo colombiano es innegable. Las categorías femeninas de los campeonatos nacionales tienen cada vez más participantes y mayor nivel competitivo. Rosa Helena Ariza no es la única responsable de este cambio, pero es la figura que mejor lo simboliza y la que más ha contribuido directamente a él.
Para las jóvenes jugadoras colombianas que hoy se inician en el tejo, Rosa Helena Ariza es lo que Ernesto Daza es para los hombres: el ejemplo de que se puede llegar a la cima del deporte nacional con trabajo, técnica y amor genuino por el tejo.