La goma es el componente más determinante del equipamiento en tenis de mesa y la variable técnica que más influye en las posibilidades de juego de un jugador. A diferencia de otros deportes de raqueta donde el cordaje tiene un papel secundario, en tenis de mesa la goma define completamente el estilo posible: un jugador con goma invertida de alta adherencia puede generar loopings devastadores, mientras que uno con pips largos puede neutralizar los efectos recibidos y devolver pelotas desconcertantes que ningún topspin puede generar. Elegir la goma adecuada al propio estilo de juego es una decisión técnica crucial.
El mercado de gomas para tenis de mesa es enormemente variado y técnicamente sofisticado. Las principales marcas —Butterfly, Xiom, DHS, Stiga, Donic— producen docenas de modelos con distintas combinaciones de adherencia, dureza de esponja, velocidad y control. Cada variable afecta de manera diferente al juego: una esponja dura genera más velocidad pero exige más técnica para controlar; una esponja blanda ofrece más sensación pero menos potencia. Los profesionales de alto nivel trabajan con sus patrocinadores para ajustar las características exactas de sus gomas a su estilo personal.
La ITTF introdujo a partir de 2008 la obligatoriedad del uso de gomas aprobadas en la lista oficial, una medida que sustituyó al sistema anterior donde los jugadores podían aplicar disolventes (speed glue) para amplificar artificialmente la velocidad y el efecto de la goma. La era del speed glue produjo un tenis de mesa de altísima velocidad que resultaba difícil de ver para los espectadores y peligroso para la salud de los jugadores por los compuestos volátiles utilizados. Desde la prohibición, el tenis de mesa ha recuperado un ritmo más legible aunque sigue siendo uno de los deportes más rápidos del mundo.